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Depuracion del magisterio

Esta es una tarea necesaria y urgente que debe realizar el Ministerio de Educación. Y debe hacerla sin “cacería de brujas”. Es un pedido no solo de los padres de familia y de maestros honestos sino del conjunto del país. También lo es de los niños humillados, ofendidos y violentados. Debe efectuarse sin dilaciones y con prontitud, haciendo valer el derecho de los infantes. Esta depuración es al mismo tiempo, una reivindicación para los centenares de niños que en las aulas de las escuelas han sido acosados, ofendidos y abusados sexualmente.

No se trata de perseguir sino de llevar a cabo una verdadera acción depuradora, pues no es posible que existiendo disposiciones que autorizan y facultan la realización de una prueba de salud mental para los docentes esta no se haya practicado. Para ello se requiere que se tomen todas las medidas necesarias; que el Ministerio de Educación, autoridades educativas y todas las personas que tengan que ver con el sistema inicien un proceso de depuración que abarque lo ético, moral y psicológico de todos quienes están al frente de la educación de niños, adolescentes y jóvenes.

Tal demanda social es impostergable. Es imprescindible realizarla sin tardanza. Para ello, desde las distintas instancias del sistema educativo se deben organizar los procesos y acciones que lo concreten. Pero esta tarea y acción, más allá de lo ético, moral y psicológico, corresponde también a otros órdenes, puesto que es bien conocido y aceptado que al interior de escuelas y colegios existen no solo abusos y violaciones sexuales de niños, sino que también se dan acosos físicos, “bullying” y otro tipo de hechos de violación y agresión contra los estudiantes.

A los psicólogos les corresponde elaborar las baterías psicodinámicas necesarias que permitan detectar deformaciones psicológicas y perversiones sexuales en quienes entran al magisterio, ya que ante lo que ha sucedido y lo que sigue denunciándose es preciso hurgar en el estado psíquico, emocional y sexual de los profesores. A los sociólogos, antropólogos y psicopedagogos también les corresponde establecer los perfiles y características personales que deben tener los docentes.

Este es un pedido de la sociedad que no puede posponerse. Ojalá en los próximos días se realicen las primeras reuniones, comisiones y acciones que lleven adelante el proceso de depuración.