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Democracias en peligro
Con la súbita revocación del estatuto especial constitucional para Jammu y Cachemira, la India es el ejemplo más reciente de democracia importante que actúa contra una comunidad minoritaria en pos de la popularidad política inmediata. l Reino Unido, el primer ministro Boris Johnson se comprometió a abandonar la UE con o sin “salvaguarda” que proteja los acuerdos fronterizos entre Irlanda del Norte (bajo gobierno británico) y la República de Irlanda.
Con su postura intransigente (que ignora totalmente las inquietudes del electorado norirlandés), busca unificar a sus partidarios ingleses pro-brexit, incluso poniendo en riesgo la frágil paz y prosperidad en Irlanda. En la otra gran democracia del mundo, el presidente Donald Trump alteró la relación de Estados Unidos con México y otros vecinos centroamericanos, y apeló a la demonización reiterada de los hispanos para unificar a sus partidarios. Preocupa que los políticos estén poniendo en riesgo el “ágora” y la posibilidad de los ciudadanos de discutir, manifestarse y debatir sin la amenaza de la violencia.
Líderes políticos profundizan las divisiones sociales. Y preocupa que tras llegar al poder por medio de elecciones democráticas, estos líderes estén tratando de debilitar las instituciones independientes y los controles al poder ejecutivo. El abuso de poderes extraordinarios o decretos ejecutivos, la marginación del Parlamento y de las agencias de gobierno y el debilitamiento de la independencia judicial y de los “árbitros” que vigilan que los líderes políticos respeten las reglas hacen más probable que las decisiones del gobierno no apunten a un equilibrio entre los intereses de todos los ciudadanos, dejando a las minorías particularmente vulnerables. Finalmente, hay un riesgo de que el poder político en las democracias se personalice.
Se está apelando al clientelismo, a la influencia personal y al otorgamiento de favores para crear lealtad al líder; y a los que caen en desgracia se los hostiga hasta que renuncian o se los despide arbitrariamente. Diversos líderes políticos también hacen intentos cada vez más osados de silenciar a los medios y a la comunidad empresarial, o de cooptarlos mediante el ofrecimiento de privilegios especiales. La personalización del poder reemplaza los procesos formales y justos con decisiones discrecionales y favores. Erosiona el principio democrático de que todos los ciudadanos (incluido el jefe de Estado) están sujetos a las leyes, y de que los políticos ejercen un poder delegado, no un arbitrio personal.
Muchos votantes se han mostrado indignados por las acciones de Modi, Johnson y Trump.. El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, el primer ministro húngaro Víktor Orbán, el presidente filipino Rodrigo Duterte y el presidente brasileño Jair Bolsonaro han sido acusados de conducta inconstitucional. No obstante, los cuatro siguen agitando divisiones, debilitando instituciones independientes y pasando por alto conflictos de interés evidentes que en muchos casos involucran a familiares. En vez de solo apelar a la indignación, los demócratas de todo el mundo deben aplicar con rigor las reglas que previenen la personalización del poder y defender las instituciones que protegen a individuos y minorías. Todos debemos insistir en la aplicación de normas de transparencia claras e inviolables en relación con los intereses privados de los funcionarios públicos.
’En primer lugar, los políticos están poniendo en riesgo el “ágora” y la posibilidad de los ciudadanos de discutir, manifestarse y debatir sin la amenaza de la violencia’.
Ngaire Woods
Es decana de la Escuela Blavatnik de Gobierno en la Universidad de Oxford.