Defendiendo puentes

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Defendiendo puentes

Añoro los recuerdos de mi infancia en Quito, ciudad en donde vi la luz primera y aunque me considero guayaquileño de corazón, mis años de niñez y el cariño a la ciudad que me vio nacer son imborrables.

Fui criado por mi abuela, una mujer francesa muy culta, cariñosa y de temple, a quien le tocó sufrir los desastres de la Primera Guerra Mundial en Europa y una vez en Ecuador, la tragedia de perder a su esposo en tierra extraña. De ella en particular me quedaron grabadas las mejores lecciones de vida, sus historias y sus anécdotas y el haber inculcado a los niños de la casa principios cívicos, honestidad, espíritu de trabajo y respeto ciudadano. Leíamos con frecuencia y los lunes cantábamos la Marsellesa en casa, de pie y al lado de la bandera azul, blanco y rojo.

El pont d´Avignon o pont St-Bénézet, fue un famoso puente medieval sobre el río Ródano, que cruza la ciudad de Aviñón, al sur de Francia. Cuenta la leyenda que esta obra fue inspirada por un niño pastor local a quien los ángeles le encomendaron su construcción. Sobre el puente de Aviñón es una canción de especialísima y grata recordación de aquellos años, que entonábamos haciendo ronda junto con mi abuela, los nietos y algunos niños del barrio. El puente, abandonado en la actualidad, tuvo sin duda alguna en su época, una gran importancia militar, estratégica y política.

En los momentos actuales, justamente motivados por estrategias geopolíticas, la destrucción de puentes ha sido una maniobra muy utilizada en las batallas para inmovilizar al enemigo; ejemplo de aquello fue la defensa de la Alemania nazi contra el avance aliado, la cual se basó entre otras cosas, en la captura y destrucción de los principales puentes en la región noroccidental de Europa.

Analógicamente, los medios de comunicación son exactamente eso: puentes, al permitir a la ciudadanía estar unida, informada, pudiendo en definitiva sentirse libre. Esta libertad se encuentra hoy cada vez más aplastada y en peligro, amenazada en esta ocasión por un nefasto concurso de frecuencias orquestado por la Cordicom. Continuaremos...

Y sigo andando...

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