Actualidad
La decada ganada
El jueves pasado el presidente Rafael Correa viajó a La Habana para recibir la condecoración de la Orden José Martí que el gobierno cubano otorga solo a grandes estadistas y líderes, como el presidente de Rusia, Vladimir Putin; el expresidente del gobierno español, Felipe González, y el fallecido presidente de Venezuela, Cmdt. Hugo Chávez, el más querido y aplicado discípulo del emblemático líder de la revolución socialista cubana, Fidel Castro, uno de los más influyentes políticos del siglo XX. La Universidad de La Habana le entregaría también un doctorado “honoris causa”, que se suma a los múltiples que le han otorgado universidades americanas y europeas, ya que el presidente Correa es un economista brillante, que ha escrito sobre la realidad del país y ha tenido la oportunidad y decisión de poner en práctica sus ideas en la “década ganada” en la historia del país (plagada de errores y desaciertos), revelándose como líder ejemplar en foros y convenciones de los países progresistas de América Latina, siempre contra los abusos del capitalismo y las multinacionales, siendo uno de los principales impulsores de la Celac, organismo regional que se aspira tenga entre sus funciones integrar tribunales arbitrales que resuelvan los conflictos que se susciten en negociaciones entre nuestros países y países extranjeros, hasta ahora sometidos a vergonzosos y parcializados laudos extranjeros.
Vamos a extrañar su increíble energía sin fatiga -de la que ha hecho gala todos estos años- para recorrer el país y su voluntad para dotarlo de carreteras de primer orden, hidroeléctricas, infraestructura, hospitales y centros de salud, aumentando el acceso a cobertura de salud del IESS a ingentes colectivos ciudadanos y construyendo en toda la nación Unidades Educativas del Milenio, para elevar la dignidad y real preparación académica de estudiantes y docentes, y creando millares de becas para que cualquier estudiante, gracias a su dedicación y esfuerzo, pueda acceder a las más acreditadas universidades del mundo.
Nuestro presidente tiene derecho a descansar, a estar más tiempo en el seno de su familia. Luego de cuatro años tendrá que volver a tomar las riendas, porque él es el presidente del Ecuador por antonomasia. El país lo necesita.