Debate, el primer intento
Moreno aplaza el cara a cara con el resto de presidenciables. Hoy será la primera cita. Economía, libertades y gobierno son los temas principales

El Centro de Convenciones será el escenario para el primer encuentro entre los presidenciables. El equipo de logística afinaba los detalles acordados con los equipos de prensa y comunicación.
Todos listos. O casi todos. El primer debate entre los presidenciables, organizado para esta noche en Guayaquil por la Cámara de Comercio, estará marcado por la ausencia del candidato oficialista Lenín Moreno, quien declaró públicamente su renuencia a debatir en este escenario. El exvicepresidente gana así casi dos semanas de gracia para el primer cara a cara en el siguiente debate agendado, en Quito, al que han confirmado los ocho candidatos.
Fuera de su órbita, los siete presidenciables que acudirán hoy al escenario, donde la silla vacía de Moreno ocupará el centro del escenario (y probablemente de las críticas políticas), alteraron ayer su agenda habitual de tiempos electorales para dedicar un espacio a la preparación.
Las reglas, después de todo, son estrictas. Sus respuestas deberán ser concretas para consumir el minuto y medio con el que cuentan para responder. Para replicar un ataque directo solo tendrán 30 segundos. El micrófono se apagará, en todo caso, cuando se agote el tiempo.
En un debate a cuentagotas con siete rostros pugnando por protagonismo y alejados del enemigo común, Moreno, quien lidera las encuestas, la vista estará fijada en la resolución de los temas: seguridad, empleo, macroeconomía, libertad de expresión, corrupción.
El otro punto de atención evidente resultará del primer encuentro personal entre la candidata Cynthia Viteri (PSC) y Guillermo Lasso (CREO), enredados no solo en una pugna electoral por el segundo lugar en una guerra de encuestas, sino también una partición política entre partidos antes aliados.
La candidatura de Paco Moncayo, descrito por encuestadores como Blasco Peñaherrera como “el candidato con más opciones de ganar en una segunda vuelta”, buscará apalancarse de esta declaración para cazar a los indecisos desde la comodidad que le concede estar a medio camino entre el oficialismo y la centroderecha.
El resto de candidatos, claro está, buscará un momento estelar. Ninguno ha podido despejarse de porcentajes de un dígito en las encuestas. Esta será la oportunidad de dirigirse a sus contendores en condiciones de igualdad.
Menos a Moreno. Para eso faltan 11 días más.
La reacción: ¿Por qué Moreno no va?
No tiene problema con debatir, asegura. Tiene problemas con los temas a debatir.
El oficialista Lenín Moreno remitió una carta para justificar su negativa a presentarse al debate de hoy, el principal argumento expresado es que “de estos cinco temas, la mayoría constituyen ejes centrales del infundado ataque al Gobierno”, dice. Y aunque reconoce sobre el papel a la libertad de expresión, la corrupción o la política tributaria como “temas centrales de la Democracia”, esta vez mejor pasa.
El candidato ha decidido acusar a la iniciativa de tener “sesgos” y al formato de “generar un clima de hostilidad”.
Por eso, en la propia carta, toma las riendas de un asunto nacional e invita al resto de candidatos a presentarse al debate que organizara Grupo El Comercio o lo que él prefiere llamar: “mi iniciativa”.
Entonces sí, promete, tendrán un cara a cara, un cruce de ideas.
El candidato, que considera ese un espacio más propicio para presentar propuestas con “altura” ha sido criticado por todos los demás presidenciables, que por el contrario, han aceptado presentarse en ambos espacios de diálogo.