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Castillo de naipes

No con sorpresa, porque sabemos por dónde camina el perfil político de los gobernantes, pero sí con la extrañeza de observar que el sentido común y la historia no dejan lecciones aprendidas entre nosotros; y por supuesto, con algo de sana envidia, vemos como el entusiasmo por cambiar el sistema educativo se ha volcado sobre lo universitario.

No es que esté mal el interés por devolverle autonomía a la universidad, pues de locos resulta que desde un centro lejano se dé permiso a carreras, especialidades, etc., sino que aquello es lo único que se observa dentro del trabajo educacional, ya que nada se conoce sobre cambios y rediseños en el bachillerato y nuestra tan maltratada educación básica.

Solo nos preguntamos, ¿de qué sirve diseñar la universidad ideal si a ella van a llegar alumnos poco preparados científicamente por la diletante dispersión curricular que manejan? O estudiantes frágiles de razonamiento porque no han sido llevados a trascender en el pensamiento hasta el plano abstracto y la creatividad, desde el mundo tan concreto e inmediatista en que viven. O lo peor, seres humanos adictos e involucrados triste y desesperanzadamente en el microtráfico.

Hay que cambiar la universidad sí, pero una universidad sin bases previas no tiene soporte, por tanto, lo mismo que se hace en el nivel superior debe trabajarse con urgencia en el bachillerato, la EGB y la educación inicial, de lo contrario, solo se estará construyendo un castillo de naipes, que sin fundamentos caerá al menor soplo.

La uniformidad de un bachillerato idéntico para todos, sin atender las inclinaciones naturales del alumno, de nada sirve; como de nada sirve una educación básica lapsa, sin exigencia ni firmeza, que promueve sin conocimientos al estudiante, sin retos para razonar y despertar el pensamiento creativo de esa inteligencia que hoy se tiene que forjar; o esa educación inicial que en ocasiones luce más a mala guardería, donde no hay un trabajo íntimo con el niño, que le haga crecer en madurez, en afectividad y útil socialización.

Cambiemos las bases para un cambio exitoso.