Capturados por una cámara

Capturados por una camara

Delitos. Al terminar el séptimo mes de 2018, la Policía de la Zona 8 registró 4.978 denuncias de robo a personas, 1.091 menos que los delatados en igual periodo de 2017.

Espera pacientemente la luz roja del semáforo; y, sigilosamente se acerca a su objetivo: un vehículo blanco. Sin mayor reparo saca un arma de fuego; y, mientras apunta con la mano izquierda al conductor para obligarlo a abrir la puerta, con la otra forcejea la manija. Al no recibir respuesta positiva, el sujeto blandea la pistola por el parabrisas. En airados ademanes le exige al conductor que le abra. Desde adentro le hacen gestos de que no tienen nada. El semáforo sigue en rojo. Han transcurrido 16 segundos. El delincuente desiste y, en aparente resignación, se guarda el arma en el cinto y camina campante, ante la mirada de otros conductores.

Un hecho delictivo común, que a diario se observa en las calles de Guayaquil; pero que, a diferencia de otros tiempos se visibiliza y globaliza gracias a la tecnología.

Pasado el mediodía del miércoles 22 de agosto, lo ocurrido en las calles Cuenca y Villavicencio, centro-sur de la ciudad, comenzó a viralizarse en las redes sociales. Uno de los conductores que, a pocos metros había observado el asalto, fue quien grabó el intento de robo y lo subió a la red social. El video permitió que en menos de un día, la Policía identifique al delincuente y se activen los equipos de investigación para capturarlo, según informó la general Tannya Varela, comandante de la Zona 8.

Aunque la grabación ayudó a que ese hecho no quede solo en el recuerdo de la víctima y de quienes lo observaron, la oficial pidió a la comunidad que si tienen videos sobre hechos que afectan la seguridad ciudadana, los envíen a la Policía Nacional y no viralizarlos. Eso contribuirá en la inmediata actuación de las unidades investigativas, aseguró.

Horas después del pronunciamiento policial, un evento similar ocurrió en José Mascote y Julián Coronel, en el centro-norte de la ciudad. Aproximadamente a las 18:00 del jueves, dos sujetos aprovechan la luz roja del semáforo para, en 19 segundos, intimidar al conductor y sustraerle sus pertenencias.

Desde corta distancia, otro automovilista graba el asalto; capta bien los rostros de los hampones. La escena también se viraliza. Uno de ellos fue identificado a través de las redes sociales como Chepo, supuestamente implicado en otro evento registrado en octubre de 2017, en el malecón. Oficialmente, se desconoce su identidad y antecedentes.

El robo en el cambio de luz de semáforos es una de las tantas modalidades delictivas para asaltar a conductores en vehículos en movimiento o parqueados.

El 21 de agosto, otro video que se hizo viral mostraba cómo un hombre estrella un objeto contra una de las ventanas de un vehículo estacionado en un centro comercial, ubicado en la vía Samborondón. En 13 segundos descuelga el vidrio trizado y se lleva pertenencias del dueño.

“La delincuencia se ingenia cada vez de nuevos métodos a fin de cometer sus fechorías”, dice el fiscal Wilson Álvarez, de la Unidad de Flagrancia de Guayaquil, al mencionar una serie de peculiaridades delictivas que se cometen no solo con armas de fuego.

Una bujía, llaves (conocida como la bella y el diamante) que son perfeccionadas por el hampa, un alambre, propaganda, un huevo o simplemente astucia, de esa que nunca le falta al delincuente, sirve para robar un carro o a un conductor.

“Con las llaves forzan las seguridades (de los carros), con bujías golpean los vidrios laterales para romperlos... como se observa en el video que sacan un vidrio (aunque) se puede determinar que utiliza una especie de pinza...”, señala el fiscal.

Otra de las modalidades que se conoce en la Fiscalía de Flagrancia es lo que podría denominarse ‘preocupación’. Varias personas se ubican en vías congestionadas y, mientras los conductores esperan seguir la marcha, un sujeto en la calle procede a señalarle el neumático al automovilista. Este podría no hacer caso en ese momento, pero, más adelante, otro individuo le hace la misma seña para generarle preocupación. Es entonces que el conductor baja del automotor, lo que es aprovechado por los delincuentes para someterlo y robarle sus pertenencias, cuenta Álvarez.

Y hasta un huevo es parte de esas particularidades delictivas. “Lo lanzan al parabrisas para que el conductor se baje a limpiar y lo intimidan con armas”.

¿Pero qué hacer ante tanta mal utilizada habilidad delincuencial?

Si conduce y le hacen señas no se detenga hasta llegar a un lugar seguro, donde pueda bajar para ver cualquier irregularidad en su carro, recomienda el fiscal Álvarez.

Procure no llevar nada de valor a la vista. Y si debe detenerse por el cambio del semáforo vaya con los vidrios alzados y colocado el seguro.

Intente no parquear su vehículo en cualquier sector. Si lo tiene que dejar en la calle observe que haya un vigilante seguro y lleve consigo todos los objetos de valor. Prevenga su seguridad.

Robos en combo a taxistas

En la isla Trinitaria (suroeste de Guayaquil) la delincuencia juvenil está causando más que dolor de cabeza a la Policía. Una banda integrada por jóvenes de entre 16 a 22 años de edad (el 40 % adolescentes) arremete en combo contra los taxistas. Según el subteniente Erwin Romero, lo que más existe en la cooperativa Antonio Neumane es el robo a personas.

“Cogen un taxi, les dicen llévenme a la avenida 25 de Julio, hacen como que bajan a comprar algo y le piden que los lleven a la isla Trinitaria. Cuando llegan al sitio, todos se le lanzan al taxista y le roban con arma de fuego... el 40 % de los que asaltan son menores de edad, entre 16 y 17 años”, cuenta.

En ocasiones, añade, los que delinquen son estudiantes a quienes tras detenerlos reciben medidas sustitutivas a la prisión para que puedan estudiar, pero siguen delinquiendo.