Brasil gana en el Mineirao y pone a Argentina en peligro

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Brasil gana en el Mineirao y pone a Argentina en peligro

En Brasil volvieron a sonreír en el estadio de Mineirao en Belo Horizonte y en Argentina reina el desconsuelo y la incertidumbre de qué pasará con su selección. Ayer los dirigidos por Tite golearon a la Albiceleste y la dejaron aún más hundida en la ta

Contraste. Las dos caras del duelo. Neymar y Coutinho celebran, Otamendi se lamenta.

En Brasil volvieron a sonreír en el estadio de Mineirao en Belo Horizonte y en Argentina reina el desconsuelo y la incertidumbre de qué pasará con su selección. Ayer los dirigidos por Tite golearon a la Albiceleste y la dejaron aún más hundida en la tabla de posiciones.

Lo hizo con goles de Philippe Coutinho a los 24 minutos del primer tiempo, luego amplió Neymar a los 45 y selló la victoria Paulinho a los 58.

Sin duda la joya de Coutinho fue un golpe inesperado de Argentina. Cuando la selección que dirige Edgardo Bauza era la que controlaba la pelota, Brasil en una jugada demostró lo desequilibrante que son sus seleccionados.

Coutinho se filtró para el carril interior y sacó un zapatazo fantástico. Al ángulo, inatajable para el meta argentino, Sergio Romero.

Fue un golpe duro del que nunca se levantó Argentina, que ayer apuntaba a la resurrección con la llegada de Lionel Messi en la titularidad.

Cuando Brasil tomó el control de las acciones no hubo vuelta atrás. Se encendió el ‘jogo bonito’ de este ‘scratch’. Neymar lanzaba caños y encaraba a Pablo Zabaleta sin titubear. Dani Alves, por su lado, incomodaba a Emanuel Más.

Después del 3-0 podía suceder cualquier cosa en Belo Horizonte. Los argentinos eran más coraje que fútbol, todo lo contrario los dueños de casa que se sentían como en un partido de calle. Cero presión.

La cuenta a favor de Brasil pudo ser más alta, pero Firmino se rifó una en la boca del arco y Zabaleta sacó de la raya una inmejorable de Fernandinho.

Tite sigue invicto en eliminatorias y Brasil ya tiene un pie en el Mundial; Argentina vive su peor pesadilla. SDP