Magnitud. El accidente provocó la inaccesibilidad por el paso a los ciudadanos desde Durán hasta la isla Santay.

El barco llevaba en el rio tres semanas a la deriva

Turismo. Los moradores temen por la baja en el turismo a causa del siniestro, tal como sucedió en el accidente del otro tramo del puente en Guayaquil.

El impacto de la embarcación de 10.000 toneladas vetusta y a la deriva que el domingo cortó el paso del puente peatonal que conecta Durán con la isla Santay, pudo haberse impedido hace varias semanas, según testimonios de autoridades y habitantes de la zona.

Gonzalo Menoscal, vocero del Municipio de Durán, narró que “hace tres semanas, a tres embarcaciones se les explotaron las amarras, y desde la Armada se coordinó con la empresa privada el remolque de dos barcos, porque el tercero (el accidentado) se quedó atrapado en un banco de arena, sin que lo puedan mover de allí”.

Asimismo, Josué Díaz, morador del sector de Los Helechos, en Durán, ubicado junto al río Guayas, contó que “desde que ocurrió ese desamarre del barco, varias veces lo tuvieron que regresar al astillero porque cada vez se movía del sitio”.

Desde la Armada, Juan Liger Esteves, capitán del Puerto de Guayaquil, acota una acción previa. “Una vez ocurrido el desamarre hace varias semanas, la Marina abrió expedientes investigativos y citó a los dueños de (la empresa acerera) Adelca”.

Además, Liger cuenta que las operaciones de traslado del barco estaban previstas para hoy, “de acuerdo con el informe de subida de la marea. Lamentablemente, un fuerte viento se adelantó y provocó que el barco se mueva hasta llegar al puente”.

Ayer, dos remolcadores arrastraron la embarcación de vuelta al sitio del que provino, es decir hacia el muelle de Adelca.

El equipo técnico de la Secretaría de Contratación de Obras (Secob), miembros de la Armada y representantes de la Gobernación y la Alcaldía de Durán se reunieron, pasado el mediodía, en la Gobernación del Guayas para determinar la existencia de daños en la zona del puente basculante, los bloques de cada lado que se abren y se cierran, además de una fractura en la estructura base.

Aunque ese fue el examen previo de las autoridades, todavía no se conoce ningún aproximado del costo de reparación del paso; pero lo que sí se sabe es que la compañía responsable del suceso, Adelca, asumirá el valor del daño. “La empresa privada está activando el seguro que tiene contra terceros y se hará cargo. Mientras que el valor de la reparación se lo determinará dentro de cuatro días, fecha en la que se emitirá un informe final del suceso”, señaló Jorge Wated, director de la Secob.

Por su parte, la acería Adelca emitió ayer un comunicado para disculparse con los afectados y aclarar que sus operaciones “cumplen con las normativas de seguridad, marítimas, de salud y ambiente aplicables para la industria”.

El fiscal provincial del Guayas y Galápagos, Edmundo Briones Valero, solicitó iniciar las investigaciones por un presunto delito de daño a bien ajeno, tipificado en el artículo 204, numeral 1, del Código Orgánico Integral Penal (COIP), sancionado con pena privativa de libertad de uno a tres años.

El accidente no dejó pérdidas humanas, pero sí ha causado preocupación en la ciudadanía y autoridades, sobre lo que pudo haber sucedido y por la afectación que significará para quienes viven del turismo en la isla hasta su arreglo.

Incluso, porque pudo haber sido peor. Para José Delgado Mendoza, un ingeniero naval, “el puente de la isla Santay se convirtió en un héroe al impedir que un mastodonte flotante salga sin rumbo a la deriva por el Guayas, y tome velocidad hasta llegar a muelles y casas (de sectores) como Las Peñas, los malecones de Durán u otros puentes como el mismo de Santay en Guayaquil o el de la Unidad Nacional”.

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