La Aurora Gloriosa

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La Aurora Gloriosa

Mañana, en la madrugada más concretamente, un grupo de buenos guayaquileños convoca a recibir la que nuestra historia ha signado como la Aurora Gloriosa, la del Nueve de Octubre de 1820.

Cuando faltan tres años para poder conmemorar doscientos de vida independiente, bien vale recordar que el ideal fundamental de esa gesta fue darnos el espacio para progresar en libertad. Conviene por lo tanto, no perder de vista el patrimonio histórico que nos deja el pasado e intentar seguir siendo dignos de él.

De momento, las actuales complicaciones nacionales, que le añaden cinismo a la vergüenza, tienen al Ecuador abochornado. Válido sea entonces el recuerdo de otros momentos para superar lo feo de nuestros días.

Claro que no es sencillo establecer comparaciones. La distancia no es solo kilométrica en el tiempo sino que tampoco permite comparaciones en cuanto a los comportamientos.

El de Octubre fue un momento americano. Todo el continente era un canto permanente por la independencia. Y era un canto solidario. País por país, todos con afanes de república, tenían a sus mejores y más nobles guerreros luchando en todas las patrias. Cuando se conoció la decisión de los guayaquileños de combatir por sus libertades, aquí estuvieron soldados de todo el continente americano y muchos más después en Pichincha, acompañando los batallones formados por Olmedo.

Ahora, Odebrecht es el nuevo momento americano. De lo que hicieron las logias inspiradas por Miranda, Bolívar y San Martín, hemos pasado a mafias constituidas al más alto nivel político y empresarial. Por ello pudieron involucrar, para eliminar riesgos, a toda la amplia gama de las autoridades de control. No continúo la disgresión para no hacer leña del árbol caído. Realmente me molestan los valientes a destiempo, los que, poco antes, guardaron prudente silencio.

Cuando ya se sabe cómo han sido las cosas, cabe exigir que no haya impunidad, que la lucha contra la corrupción no se acabe con lo hasta aquí realizado y... vamos para adelante. El Ecuador tiene mucha gloria a la que recurrir para hacer dar paso a nuevas auroras gloriosas.