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La Arquidiocesis entra en la pugna del parque de la FAE
La Arquidiócesis de Guayaquil ha entrado en escena para exigir la titularidad del solar donde se ubica la iglesia de San Juan María Vianney, construida a comienzos de los años 80 con donaciones recaudadas por los vecinos y un sacerdote guatemalteco, y

La maraña inmobiliaria que envuelve al parque de la ciudadela la FAE se agiganta como una bola de nieve pendiente abajo. La Arquidiócesis de Guayaquil ha entrado en escena para exigir la titularidad del solar donde se ubica la iglesia de San Juan María Vianney, construida a comienzos de los años 80 con donaciones recaudadas por los vecinos y un sacerdote guatemalteco, y el descampado colindante.
El 10 de septiembre de 2015, en el epílogo de Antonio Arregui como arzobispo, interpuso una demanda ante la Unidad Judicial Civil. Sus destinatarios eran el Club de Oficiales, entidad privada que integran mandos retirados de la Fuerza Aérea Ecuatoriana, y el Municipio, por tratarse de “un espacio urbano”.
Francisco Serrano, abogado de la Iglesia, señala a EXPRESO que la zona en disputa, emplazada en el centro-oeste del parque, pertenecía hasta ahora a los militares en servicio pasivo. Pero ellos lo niegan.
Porque tanto el plano catastral que obra en poder de los oficiales como el mostrado a EXPRESO por José Miguel Rubio, director de Urbanismo, Registro y Ordenamiento Territorial, la sitúa dentro del área comunal, de 25.502,25 metros cuadrados, propiedad de la FAE según la base de datos municipal y sin dueño inscrito en el Registro de la Propiedad.
Por su parte, la Fuerza Aérea Ecuatoriana cree ‘a priori’ que no es suya, aunque está analizando la documentación disponible con el fin de verificar este extremo. Y, como giro de tuerca final, el Comité Pro-Mejoras Unión Cívica de la Ciudadela la FAE presentó un proyecto hace tres años en el Cabildo, encaminado a construir una casa comunal en el erial anexo a la parroquia que la Arquidiócesis exige para sí. No salió adelante, precisamente, porque el Municipio considera que solo la Fuerza Aérea tiene la potestad de plantear esa clase de iniciativas.
La demanda fue admitida a trámite, consta en el Registro de la Propiedad y el juez ha citado a las tres partes, pero todavía no se ha realizado ninguna audiencia. La dilación del proceso se vio influenciada por los cambios en la cúpula eclesiástica, ya que Luis Cabrera sustituyó a Arregui el 24 de septiembre de ese mismo año. “Hubo que formalizar los nombramientos y esperar a que el nuevo arzobispo autorizara seguir con el procedimiento”, detalla Serrano.
La Arquidiócesis defiende que está en posesión del solar desde hace 37 años, 22 más de los fijados para pedir la “prescripción extraordinaria adquisitiva de dominio”. Además, el letrado asevera que cumplió los protocolos establecidos en el Código Civil, el Código de Procedimiento Civil y el Código Orgánico General de Procesos; que publicó la reclamación en los medios de comunicación para que todas las personas con posibles derechos sobre el bien aportaran sus escrituras: “Eso ya prescribió”.
Como base documental, presenta un certificado del Registro de la Propiedad y otro municipal por el predio 62-0042-002. Ahí surge el principal punto de fricción. La numeración sí corresponde a un lote del Club de Oficiales, pero el plano que estos poseen, al igual que el de Rubio, asigna el código a una parcela distinta, ubicada en la esquina sureste del parque.
Ese solar fue acondicionado hace años por el Municipio como zona verde y hoy está visualmente integrado en el área comunal. Además, los mandos han propuesto “una conciliación” al Cabildo para firmar una permuta o declararlo de utilidad pública, con la consiguiente compensación, aunque aún no han alcanzado un acuerdo. Por eso no comprenden esta batalla legal.
Los documentos del catastro que el director de Urbanismo, Registro y Ordenamiento Territorial enseña a EXPRESO indican que en la zona hay tres terrenos distintos: uno propiedad del Club de Aerotécnicos (código 62-0042-001), el que pertenece al Club de Oficiales (código 62-0042-002) y un tercero, el área comunal, donde se encuentran las canchas, los jardines, la iglesia y el pedregal que demanda la Arquidiócesis (código 62-0042-003).
Debido al uso marcado para esta, Rubio deja claro que solo autorizará aquellos proyectos que beneficien “a toda la comunidad”. Y la FAE, en este sentido, desmiente que pretenda levantar un complejo deportivo privado, como se había rumoreado en el barrio. “Habrá que hacer un peritaje. En el juicio se establecerá a quién corresponde”, concluye el abogado de la Iglesia.