Las arcas del Estado, sagradas

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Las arcas del Estado, sagradas

No puede un político que ocupa un cargo público usurpar dinero de las arcas del Estado porque este le pertenece al pueblo.

Si lo hace, el usurpador debe ser castigado enérgicamente con prisión de por vida. Así, sean hombres o mujeres, el hecho de usurpar debe tener un castigo ejemplar para los futuros políticos que ocupen cargos gubernamentales. El dinero del gobierno no puede ser depositado en cuentas bancarias particulares, siempre deben estar en cuentas estatales.

El presidente de la República no puede tener preferencia para los subalternos, o es cómplice de los hechos y debe ser castigado por permitir el delito.

Héctor García Rivera