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Aprendiendo de Singapur
¿Es posible conciliar el desarrollo urbano con la preservación de la naturaleza? ¿Pueden crecer ciudades sin que se afecte el entorno natural? Al parecer es posible, y Singapur ha encontrado cómo hacerlo.
La ciudad-Estado de Singapur ocupa sesenta y tres islas al sur de la península de Malasia y al norte de Indonesia. Tiene casi seis millones de habitantes que se asientan en sus 697 kilómetros cuadrados de extensión.
A pesar de que su acceso al agua siempre significó un problema, en la actualidad el abastecimiento está garantizado con la incorporación de tres innovaciones: la depuración de aguas, la captación de lluvias y un eficiente sistema de desalinización del agua de mar.
El segundo tema a resolver fue la movilidad. Con una serie de reglamentaciones que desalientan la compra y uso de automóviles particulares, el transporte público se ha convertido en el mecanismo más rápido, barato y eficiente para la movilización.
El tercer objetivo fue que los edificios de la ciudad se construyan bajo estándares medioambientales. La meta es que para el año 2030 el 80 % de las edificaciones nuevas tengan cero emisiones respecto a su consumo energético.
Si para 1965, año de su independencia, Singapur era una pequeña aldea de pescadores y uno de los enclaves más contaminados de Asia, en la actualidad es una verdadera potencia económica verde. Sus ríos lucen limpios y llenos de peces y su aire también es limpio, además de haberla convertido en una verdadera ciudad jardín. ¿Cuál es el secreto? La respuesta es sencilla: la planificación y el compromiso activo de todos sus habitantes.
Masagos Zulkifli, ministro de Medio Ambiente y Recursos Hídricos de Singapur lo explica de la siguiente manera: "Nuestro enfoque ha sido construir una ciudad habitable y sostenible, a través de una política pragmática basada en sólidos principios económicos y científicos; un enfoque en la planificación a largo plazo y la implementación efectiva; y la capacidad de movilizar el apoyo popular para el bien común”.
En muchos aspectos, Singapur es un ejemplo a seguir.