En Angahuana se resisten a cambiar la medicina ancestral

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En Angahuana se resisten a cambiar la medicina ancestral

Angahuana se encuentra a 3.500 metros sobre el nivel del mar, y su gente se dedica a la agricultura y cultivar los huertos.

Salud. Patricia Iturralde, quiteña, ella sopla el humo del tabaco sobre Nadia Vásquez  cuando le realizan la limpia de las malas energías del cuerpo.

Se dejó llevar por la melodía del pingullo: abrió sus manos, cerró los ojos y permitió que le pasaran sobre su cuerpo las hierbas, vela y el humo del tabaco.

Para María Sogso de 62 años hay ciertas dolencias que la medicina occidental no puede curar y ella prefiere la ancestral. “Las malas energías del cuerpo o lo espiritual solo se sana con la fuerza de la naturaleza.

La pachamama es sabia y es bueno que se quiere fortalecer la práctica de la medicina de nuestros antepasados en los centros de salud”, mencionó la mujer, oriunda de la parroquia Ambatillo, a quien no le importó tomar un bus y recorrer 30 minutos para llegar hasta Angahuana de la parroquia Constantino Fernández, noroccidente de Ambato, para someterse a las limpias, la cura tradicional de sus antepasados.

Para María, las limpias permiten recibir las buenas energías de la Madre Tierra. “Nuestros abuelos y antepasados no conocían de médicos ellos curaban todas las dolencias del cuerpo con los productos de la tierra. El cuy era como una radiografía, luego de pasarlo por el cuerpo se lo abría para conocer los males. Luego con el incremento de los centros de salud se han perdido estas prácticas y es bueno que se quiera retornar para combinar las dos medicinas”, mencionó la comunera que siguió las recomendaciones de Jim Villacís y Patricia Iturralde, estudiantes del sexto semestre de Medicina Ancestral del Instituto Jatun Yachay Wasi (Conciencia y Nueva Sabiduría) de Colta, provincia de Chimborazo.

Los estudiantes están desde abril en el sector y todos los miércoles atienden a los comuneros como parte de la práctica y también para promover el rescate de la medicina de los pueblos.

Patricia Iturralde manifestó estar agradecida con las personas en la comunidad indígena porque tienen presente la memoria ancestral y por eso hay gran apertura a la medicina andina. “Los indígenas tienen el corazón abierto para los saberes de su cultura. Todos los elementos que utilizamos de la naturaleza nos ayudan con la balanza del equilibrio de la vida. Con las hierbas amargas limpiamos de las energías negativas y el tabaco es una herramienta de sanación de miles de años. Las flores y la música son los instrumentos andinos que dan armonía”, manifestó la estudiante de la medicina ancestral.

María Mullo, promotora intercultural de la Zona 3 del Ministerio de Salud Pública (MSP), aseguró que este tipo de prácticas permite escoger a las personas si desean atenderse mediante la medicina ancestral o la occidental. “Aspiramos a que sea permanente en todos los centros de salud, es una forma de integrar a las comunidades porque los yachak colaboran con sus conocimientos propios. En Andaguana se va a realizar todos los miércoles la práctica de la medicina ancestral”, agregó Mullo.

“Estamos conmovidos y agradecidos porque se impulsa la práctica de la medicina ancestral en Angahuana. Las personas no pierden su memoria genética de recordar las costumbres ancestrales”, dijo Patricia Iturralde, estudiante de la medicina ancestral.

“Los yachak que hacen limpias y sanaciones deben ser permitidos en las unidades de salud porque eso lo dice el reglamento del Ministerio de Salud para respetar las costumbres de los pueblos andinos”, dijo María Mullo, promotora cultural de la Zona 3 del MSP.

Comunidades

Los abuelos prefieren lo natural

“Es una buena alternativa para nuestras comunidades. Los abuelos prefieren la medicina natural porque se sienten más relajados con productos naturales”, sostuvo Carmen Ramírez de 35 años. María Flores, dirigente, resaltó el rescate de estas prácticas ancestrales. “Nuestros padres y abuelos solo curaban las dolencias con plantas del campo porque no tenían dinero para ir al doctor o porque era parte de sus costumbres milenarias la que no deberían perderse”, agregó la dirigente.