Nunca mas

  Actualidad

Nunca mas

Nunca más. La frase grabada en los museos del Holocausto judío es un mandato para la humanidad. Después del trauma que significó la II Guerra Mundial, se llegó a un consenso: sin importar los intereses de cada nación, cuando una población se viera amenazada por el exterminio por parte del aparato gubernamental, los estados -de forma especial del Consejo de Seguridad- serían convocados por estas dos palabras: nunca más. Este mandato quedó en el olvido en 1995. Cuando la situación en Yugoslavia se volvió insostenible entre los bosnios musulmanes y los serbios ortodoxos; resultando evidente que lo que empezó como una guerra civil, se había convertido en un proyecto de limpieza étnica, el Consejo de Seguridad aprobó la resolución 819 donde decretaba a Srebrenica como “área de seguridad, libre de ataques y otras acciones hostiles”. Acnur condujo a los bosnios que huían de la persecución a esta región de paz. La comunidad internacional decretó a Srebrenica como un lugar seguro. Eso no significa que lo convirtiera en uno. Olvidaron el aspecto más importante de todos: el carácter disuasorio militar. Los 34.000 soldados que se requerían para mantener la seguridad de los refugiados, nunca llegó. La única protección era de los 400 cascos azules holandeses. El final lo conocemos: al ser rodeados (y amenazados) los cascos azules dejaron su labor. El resultado fue la muerte de 8.000 personas. La tierra prometida terminó en una ratonera. Hace dos días, Ratko Mladic, quien comandó la operación, fue condenado a cadena perpetua por el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia. El caso de Srebrenica nos demuestra: (1) cuando no hay intereses de por medio de los países grandes el “nunca más” queda como letra muerta y (2) reafirma la importancia de una Corte donde no lleguen los poderes del Estado. No me sorprendería que un gobierno tergiverse la historia, con el fin de proteger a uno de sus militares. Es momento de reafirmar la potestad de las Cortes que se encuentran por encima de los mandatarios y los Estados. Una advertencia, que si el “nunca más” vuelve a ocurrir, al menos sea cierto que nunca más quedará impune.