Aquel 19 sera...

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Aquel 19 sera...

Nada que ver con la romántica canción. En ella se rememora un acontecimiento feliz (el recuerdo que en mí vivirá, ese día tan feliz, qué feliz) ocurrido un día 19. Muchos de los lectores la recordarán en las más diversas versiones puesto que logró alcanzar una gran popularidad.

El que insinúo en el presente cañonazo es en cambio la certeza de mal recuerdo referido al año que viene, al cual se le anuncian negros presagios, dado que durante él se harán visibles los peores rostros de la crisis ética, económica y política que estamos soportando.

Como de lo que se trata es de iluminar y no únicamente de maldecir, comienzo por el clásico: al mal tiempo, buena cara. Ya estamos advertidos: el 2019 será un mal año. Pues bien, en lugar de ponernos a llorar o a maldecir, pongámonos a pensar en qué es lo que debemos hacer para cruzar el bache sin fracturarnos una pierna. Tenemos claro que guerra avisada no mata gente, entonces, lo que cabe es anticiparnos a la situación que se vislumbra.

Ahorrar algo, si es que se tiene cómo, es una buena recomendación. Bajar gastos superfluos, por supuesto, es imperativo. Al respecto no dejo de acordarme de una frase que me impactó en un grafiti quiteño: me piden que me ajuste el cinturón y no saben que ya me lo comí.

Tengo claro que a muchos no les alcanza ni para el bus, peor para ahorrar pero, siempre será posible una pequeña economía poniendo especial cuidado en las compras, buscando las rebajas, que con seguridad abundarán, atendiendo precisamente a la disminución del poder adquisitivo de todos, cuidando no dejar luces prendidas o disminuyendo las llamadas telefónicas o las idas al cine o al fútbol. Maneras habrá. A la inversa, si fuere posible, en vez de ahorrar, producir más. Aguzar el ingenio y lograr innovar.

En ámbito empresarial, la comunidad logística que acaba de presentar Contecon es un buen ejemplo de cómo optimizar costos generando sinergias entre todo lo que tiene que ver con buena parte del mundo empresarial import-export de Guayaquil. Tomar conciencia de que sumando esfuerzos se pueden enfrentar mejor las contingencias.