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15 de Noviembre, una fecha de luto que revive

Con arte, marchas y actos simbólicos se reedita el final trágico de un levantamiento obrero. Cerca de 10 grupos llegaron al río.

Al pie del río. Grupos de campesinos, cholos y comuneros, citados por la Conaie, ofrecen su tributo.

El río se volvió a llenar de cruces. De manera indistinta, grupos obreros, organizaciones culturales, sociales y gremiales se acercaron a lo largo del día hasta la ribera del Guayas para rememorar, con el acto simbólico del lanzamiento de cruces, un levantamiento obrero que terminó en tragedia.

Nicolás Lara Heredia, un panadero de 55 años, se atreve a decir que resulta increíble esta corriente de actos que se evidencia en los últimos años.

“Antes eran solo los gremios de artesanos lo que recordábamos ese momento. Los sastres, los carpinteros... nos juntábamos para lanzar las cruces al agua. Ahora hasta los indígenas y montuvios llegan a la ciudad a rememorar ese momento”.

Lara Heredia preside uno de los gremios, vinculado históricamente con ese levantamiento popular de 1922, la Sociedad de Panaderos de Guayaquil, fundada hace 120 años.

Aquel año, un 15 de noviembre, se suscitó un incidente del que varios historiadores recogen información en la que se asegura que hubo una masacre. No hay certeza de cuántos fueron los muertos. Hay quienes hablan de cientos. Otros, de miles.

Según asegura Hernán Zúñiga Albán, sus investigaciones le han confirmado que esto de lanzar cruces al río se hizo de manera simbólica hasta tres años después del suceso. Luego los gremios lo olvidaron.

“En 1999, como artista, generé una performance en la que llené el río de cruces. Para esto me junté con la Sociedad General de Carpinteros de Guayas, la Sociedad de Panaderos de Guayaquil y la de Cacaoteros y juntos reeditamos ese momento. En lo personal, no he parado desde entonces”.

Luis Alvarado Buenaño, coordinador Nacional del Pueblo Montubio del Ecuador, dice que le correspondió constatar en los años 90 cómo unos cuantos gremio de artesanos locales reeditaban ese momento. “Era un homenaje a los caídos”.

Sin embargo, así como hay quienes la consideran una tradición que se mantuvo en el tiempo, como el historiador Carlos Lasso Cueva, hay otros que lo relacionan como una corriente de algo menos de un lustro.

Jaime Véliz Litardo, un historiador y periodista vinceño de 86 años, cuatro de estos residiendo en la ciudad, dice que “es una situación que tomó fuerza por un interés político, promovido en el último lustro por el correísmo, con un tinte político”.

Reciente o de larga data, el centro de la ciudad, la mañana y tarde de ayer, fue atravesado por una sucesión de grupos que llegaron portando sus cruces y alegatos. Unos pedían por la tierra, otros por sus derechos.

Todos recordando lo que la historia y un par de novelas recogen de lo que se suscitó aquel 15 de noviembre de 1922. La jornada cerró con un evento que lideró el propio presidente Lenín Moreno, la noche de ayer, también al pie del río.