Libreta de salud promete cambiar los cuidados maternos e infantiles
La Unicef respalda herramienta de salud. Señalan que sin sistema digital, su impacto será limitado. Exigen mejorar la atención, más allá del documento

La libreta de salud busca que madres, padres y cuidadores participen activamente en el seguimiento del desarrollo infantil.
Lo que debes saber
- Gobierno y Unicef lanzan nueva Libreta Integral de Salud para madres y bebés en Ecuador.
- Herramienta busca mejorar controles prenatales, vacunación y nutrición desde el embarazo hasta la primera infancia.
- Expertos advierten que sin sistema digital y acceso oportuno a salud, la libreta tendría impacto limitado.
El futuro de miles de bebés ecuatorianos comienza en una libreta de papel. Con el respaldo de Unicef y el Ministerio de Salud Pública, el Gobierno presentó la nueva Libreta Integral de Salud (LIS) como una hoja de ruta para acompañar a madres desde el embarazo hasta los primeros años de vida de sus hijos.
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La iniciativa promete fortalecer los controles prenatales, la vacunación, la nutrición y la salud mental materna. La herramienta apuesta por proteger la primera infancia y reducir los riesgos de morbi-mortalidad.
Pero la pregunta inevitable surge fuera del escenario del lanzamiento: ¿puede una libreta cambiar realidades estructurales profundamente arraigadas?
En Ecuador, donde las distancias geográficas, la falta de personal médico y las brechas regionales siguen marcando el acceso a la salud, la nueva libreta nace entre la esperanza y el escepticismo.
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¿Qué es la libreta de salud?
La estrategia busca que madres, padres y cuidadores participen activamente en el seguimiento del desarrollo infantil y el cuidado posparto. Sin embargo, su éxito dependerá de algo más que registros y recomendaciones.
Con el fin de conocer más detalles sobre esta iniciativa, EXPRESO solicitó una entrevista al Ministerio de Salud Pública del Ecuador, para profundizar en su implementación y alcance. Hasta el cierre de esta edición no se obtuvo respuesta oficial de la entidad. Sin embargo, Unicef sí atendió la solicitud y compartió su visión sobre el proyecto.
Las limitaciones y beneficios de la libreta
Marysol Ruilova, oficial de Salud y Nutrición de Unicef en Ecuador, señaló que la LIS forma parte de una política amplia para la primera infancia. Explicó que funciona como un puente entre las familias y los servicios sanitarios. Aunque la libreta es física, indicó que el Ministerio y los prestadores de servicios mantienen registros administrativos digitales que respaldan la información clínica.
La especialista reconoció que el éxito de la herramienta dependerá de su disponibilidad y del compromiso de las familias para utilizarla, especialmente en zonas de difícil acceso. Admitió que pueden existir barreras relacionadas con la distribución, el uso o incluso la pérdida del documento físico.
Aun así, insistió en que la libreta se integra a una estrategia sanitaria más amplia orientada a reducir riesgos maternos e infantiles. “No creemos que una herramienta, por sí sola, vaya a incidir directamente en un indicador sanitario de tal envergadura”.
Ruilova destacó que el documento facilita la continuidad de la atención incluso pese a cambios de los profesionales de salud que atienden a madres y niños. Indicó que el registro permite detectar alertas tempranas y fortalecer la coordinación entre cuidadores y personal médico. “No solo se usa para anotar datos importantes, sino que también tiene consejos muy valiosos para padres, madres y cuidadores”.
No creemos que esta herramienta por sí sola reduzca la mortalidad neonatal; es parte de una estrategia más amplia. El reto no es el acceso, sino el compromiso de las familias para usarla.
¿La libreta de salud es efectiva?
La neonatóloga Silvia Acosta afirmó que la libreta es un apoyo útil, pero que el mayor problema es la falta de un sistema digital integrado en la salud pública. Señaló que en el sector privado existen plataformas que guardan el registro de vacunas, crecimiento e historial clínico, lo que permite recuperar información incluso cuando las familias pierden el documento físico.
“Lamentablemente, el Ministerio no tiene una red tecnológica consolidada… Deberían contar con una historia clínica única donde todos puedan ingresar y consultar”.
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La especialista advirtió que sin educación preventiva ni recordatorios activos, la libreta podría quedar como un registro sin impacto real. Señaló que, a diferencia del sector privado, donde se contacta a las familias para completar vacunas, no hay garantías de seguimiento. “No me da certeza al 100 % de que se vaya a cumplir… Falta educación hacia la población y eso hace que fallen muchos programas”.
Acosta reconoció el aporte de Unicef y valoró el impulso a la salud infantil. Sin embargo, advirtió que la fragmentación del sistema sanitario complica el seguimiento continuo de los pacientes.
Explicó que los historiales no se integran con otros sistemas públicos. “Si voy al Ministerio, al Seguro Social, al Issfa o al Isspol, no existe una historia clínica universal que nos sirva a todos. Hasta ahora no se ha logrado”.
Hoy vivimos en un mundo digital: podemos guardar, enviar y recuperar información del paciente fácilmente, algo que el sistema público de salud aún debería fortalecer.
Las falencias del sistema de salud minan la confianza
Paola Sánchez, madre de Benjamín, aseguró que su experiencia evidencia que los retos van más allá de la libreta. Explicó que decidió no llevar su embarazo en el sistema público por desconfianza y dificultades para conseguir citas a tiempo.
Considera que la falta de atención oportuna limita el impacto de cualquier herramienta de seguimiento. “Aunque una libreta puede ayudar a llevar un control, si no hay atención oportuna y de calidad, no hace una diferencia real”.
Sánchez reconoció el aporte de Unicef y valoró la información incluida en la libreta, pero insistió en que el problema es estructural. Explicó que optó por atención privada para resolver dudas y sentirse acompañada como madre primeriza.
A su juicio, la prioridad es mejorar el acceso a profesionales y la calidad del servicio. “Una libreta no reemplaza la empatía, la vocación ni la calidad de atención que deberían recibir todas las madres y niños”.
El problema va mucho más allá de una libreta. Sin atención oportuna y de calidad, no hay un cambio real para madres y niños. Me preocupa que se convierta en un documento más.
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