Agustina Bazterrica regresa a sus orígenes con Diecinueve garras y un pájaro oscuro
Publicados originalmente antes de Cadáver exquisito, estos relatos muestran el germen de las obsesiones literarias de la escritora argentina

La autora visitó recientemente Ecuador, donde se reunió con sus lectores de Quito y Guayaquil.
Una niña descubre que le ha crecido un conejo negro entre las piernas y decide llamarlo Roberto. Una mujer observa a su vecino y está convencida de que detrás de sus hábitos cotidianos se esconde un asesino serial. Una dentista reflexiona sobre su vida mientras el cadáver de un hombre aparece en su patio. Un preso organiza con precisión ritual su última cena mientras espera el ataque de otro recluso.
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En los relatos de Diecinueve garras y un pájaro oscuro, la escritora argentina Agustina Bazterrica construye escenarios donde lo cotidiano se desplaza apenas unos centímetros de la realidad para abrir espacio a lo extraño, lo incómodo y lo inquietante.
El libro reúne diecinueve cuentos, escritos antes de Cadáver exquisito, la novela que en 2017 obtuvo el Premio Clarín y que la catapultó a la fama. Publicados originalmente en 2016 bajo el título Antes del encuentro feroz, los relatos regresan ahora en una edición revisada por la autora junto a la editorial Alfaguara.
La reedición, dice, le permitió revisar textos, modificar títulos, y volver a mirar un conjunto de historias que, vistas en perspectiva, contienen buena parte de las preocupaciones literarias que desarrollaría después en sus novelas.
“Yo creo que en estos cuentos está el germen de todo lo que escribí posteriormente y seguiré escribiendo. Tenés muchas de las obsesiones que me atraviesan, como el tema del patriarcado, el cuerpo, las mujeres. Lo podés ver en Las indignas, lo podés ver en Cadáver exquisito. Tenés humor, que si bien en Cadáver exquisito y Las indignas no hay, en la nueva novela que terminé este año sí aparece”, contó la autora recientemente, durante su visita a Quito.
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Regresar a los orígenes
La reedición también implicó dejar fuera un texto breve que, con los años, adquirió otro significado dentro de su trayectoria. Se trataba de un microcuento titulado Carne, compuesto por una sola frase: “Les pregunté con carne de qué animal estaba hecha la sopa. ‘No es de animal’, me contestaron”. Para Bazterrica, ese texto contenía el germen de la historia que años después se convertiría en Cadáver exquisito, obra que luego fue traducida a treinta idiomas.
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Los relatos de Diecinueve garras y un pájaro oscuro avanzan por registros diversos. Hay cuentos construidos desde la mirada de niñas, otros que adoptan la forma de instrucciones, algunos narrados desde perspectivas poco habituales y otros donde el extrañamiento surge a partir de situaciones aparentemente ordinarias. La autora considera que el modo de narrar es tan importante como la historia que se cuenta.
“Yo no escribo siempre igual. Para mí es tan importante cómo vas a escribir una historia como cuál es la historia que vas a escribir. Entonces, en el cómo para mí está casi todo”, explicó.

La autora llegó al país de la mano de Librería Española, y dictó charlas en Quito y Guayaquil, ante la presencia de lectores y fans de su obra.
Esa búsqueda aparece de manera evidente en relatos como Lavavajillas. Allí, Bazterrica utiliza deliberadamente un español que resulta ajeno para muchos lectores argentinos. “Para un argentino parece un cuento escrito originalmente en inglés y después traducido al español porque un argentino nunca diría lavavajillas, diría lavaplatos. ¿Por qué uso ese tipo de registro? Porque estoy hablando con el registro. Estoy hablando de todos los mandatos artificiales que le imponen a la protagonista, que es una mujer soltera. Todo su entorno le exige que se case y tenga hijos. Y eso es artificial”.
La preocupación por el lenguaje atraviesa toda su obra. Mientras Cadáver exquisito adopta un tono frío y preciso, casi quirúrgico, Las indignas se acerca a un registro más poético. Según adelanta la autora, la novela que publicará próximamente tendrá una voz completamente distinta: más oral, dinámica y cargada de humor.
Las 'obsesiones' de la autora
La violencia, el cuerpo, la muerte, las relaciones familiares y las estructuras de poder aparecen una y otra vez en los cuentos de Bazterrica. También los animales, que surgen como una presencia protectora.
“Me interesan los animales, porque nosotros también somos animales. Me interesa trabajar con estos animales protectores porque nosotros somos la naturaleza y nos olvidamos de eso. Hubo una época donde no se distinguía tanto entre las personas y los animales. Había una conexión y un respeto que se perdió”.
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Las protagonistas femeninas ocupan un lugar central en buena parte del libro. Sin embargo, Bazterrica evita construir personajes definidos únicamente por el rol de víctimas. Sus mujeres pueden ejercer violencia, reproducir mandatos o participar de las mismas estructuras que las afectan.
“Me interesa complejizar a las mujeres porque no me interesa la mujer solo como víctima. También hay muchas mujeres que son cómplices del patriarcado activamente. No me interesa trabajar con personajes planos. Si me presentás un personaje cien por ciento bueno o cien por ciento malo, ya no te creo. Entonces me interesa trabajar con los matices”.
Diecinueve garras y un pájaro oscuro funciona así como una ventana hacia el origen de un universo literario donde el horror, la ironía, el extrañamiento conviven en un mismo territorio narrativo.