La estimulación temprana empieza desde el primer abrazo: aquí las claves para su desarrollo
La lactancia, el afecto y las rutinas diarias fortalecen el cerebro, el lenguaje y el apego a partir de los primeros días

El vínculo afectivo durante los primeros meses impulsa el desarrollo integral del bebé
Lo que debes saber:
- La lactancia fortalece el desarrollo cerebral, emocional y físico del bebé, además de nutrirlo.
- La estimulación temprana comienza desde el nacimiento con acciones sencillas como hablar, cantar, acariciar y mirar al bebé.
- Respetar el ritmo individual de cada niño favorece un desarrollo saludable y fortalece el vínculo familiar.
Cuando un bebé llega a casa, también nace una nueva etapa para la familia. Entre dudas, emociones y aprendizajes, cada caricia, cada palabra y cada mirada ayudan a construir un vínculo que marcará su crecimiento.
SEMANA conversó con Gisella Toala, especialista en estimulación temprana y magíster en trastornos del desarrollo infantil. En la entrevista explicó que pequeños gestos favorecen el desarrollo físico y cerebral del bebé.
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El cerebro y las emociones
La lactancia suele asociarse con la alimentación. Sin embargo, sus beneficios alcanzan mucho más. Toala explica que la leche materna aporta nutrientes esenciales para el desarrollo del sistema nervioso.
“La lactancia contiene ácidos grasos como el omega-3 (que incluye al DHA) y el omega-6 (que incluye al ARA), que favorecen el desarrollo adecuado del sistema nervioso del bebé”.
Añade que el propio acto de amamantar representa un importante ejercicio para el cerebro infantil. “Succionar, tragar y respirar exige una coordinación compleja. Ese proceso fortalece el sistema nervioso y también los músculos orofaciales, fundamentales para el habla”, comenta.
El contacto piel con piel también ocupa un lugar central. El bebé regula su temperatura y su ritmo cardíaco, mientras el organismo libera oxitocina y prolactina, hormonas vinculadas con el bienestar y el apego. “Todo este proceso crea una base sólida para que el bebé se sienta amado, seguro y con confianza para descubrir el mundo”, afirma.
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La experta destaca que la estimulación temprana comienza desde el nacimiento, no requiere equipos especializados ni materiales costosos. “Cantarle, sonreírle, acariciarlo y hablarle con suavidad enriquecen su desarrollo desde los primeros días”.
Durante la lactancia pueden incorporar actividades sencillas. Mirar al bebé a una distancia cercana fortalece su sistema visual; responder a sus balbuceos impulsa el lenguaje; los masajes suaves en manos y pies favorecen la sensibilidad; mientras que colocarlo boca abajo sobre el pecho de uno de sus padres fortalece el vínculo afectivo y el control de la cabeza.
“Lo esencial consiste en respetar la disposición del bebé para recibir esa estimulación. Cada momento debe resultar agradable para él”, precisa.
Errores frecuentes que vale la pena evitar
- Pensar que más actividades producen mejores resultados.
- Comprar numerosos juguetes para estimular al bebé.
- Intentar adelantar etapas del desarrollo.
- Comparar el progreso con otros niños.
- Seguir consejos de internet sin orientación profesional.
Menos prisa, más conexión
Según Toala, uno de los errores más comunes aparece cuando los adultos desean acelerar el aprendizaje. “Más actividades no significan mejores resultados. Un bebé saturado vive estrés y aprende menos”, explica.
También aclara cuál es el mejor recurso durante los primeros meses. “El mejor juguete eres tú: tu rostro, tu voz y tu afecto. Los objetos cotidianos también ofrecen excelentes oportunidades para estimular sus sentidos”, sostiene.
La especialista insiste en respetar el ritmo individual de cada niño. Cada etapa responde a un proceso de maduración cerebral y muscular que necesita tiempo para consolidarse. "Cada bebé tiene su propio ritmo. Darle libertad de movimiento y acompañarlo con cariño fortalece su desarrollo de manera saludable", concluye.