Los mensajes intimidatorios de Noboa y Reimberg se cuelan en los discursos oficiales
Análisis| Lo hizo el presidente en una entrevista al cuestionar un diálogo con Hurtado. También lo hizo Reimberg al decir a jueces que tienen que enderezarse

El presidente Daniel Noboa y el ministro John Reimberg hicieron declaraciones que podría ser percibidas como amenazas contra ciertos sectores.
Las claves que debes saber
- Daniel Noboa cuestiona a Teleamazonas en Quito tras entrevista a Osvaldo Hurtado esta semana.
- John Reimberg advierte a jueces de la Corte Nacional; declaraciones generan debate sobre independencia judicial.
- Mensajes del Ejecutivo reavivan discusión en Ecuador sobre prensa, justicia y separación de poderes.
El Gobierno ha enviado esta semana dos mensajes que pueden percibirse como advertencias destinadas a intimidar a sus destinatarios: uno del presidente Daniel Noboa, dirigido a Teleamazonas; y otro del ministro del Interior, John Reimberg, dirigido a la Corte Nacional de Justicia.
En apariencia se trata de episodios distintos. En realidad, ambos responden a una misma lógica: utilizar el discurso del poder para enviar mensajes públicos de advertencia a instituciones que no dependen del Ejecutivo. En un caso, el destinatario es un medio de comunicación; en el otro, la máxima instancia de la Función Judicial.
Noboa relaciona un banco con entrevista de Hurtado
Lo de Noboa ocurrió durante una entrevista en Ecuador Radio, en Quito, a propósito de la entrevista que Teleamazonas le hizo al expresidente Osvaldo Hurtado.
Noboa sostuvo que el canal invitó a Hurtado para que lanzara ataques en su contra y agregó, como si aquello tuviera alguna relación con una entrevista periodística, que el Banco Pichincha obtuvo las mayores utilidades de su historia durante su gobierno.
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¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?, podría preguntarse cualquier persona ajena al teje y maneje del poder en el Ecuador de estos días.
“Sacan de nuevo al cadáver que está sumergido en formol, lo ponen en el noticiero a decir: ‘Insúltale al presidente’. Y así pasa. Pero los dueños de estos medios, inclusive, están teniendo el mejor año de su vida. ¿Adivinen cuál es el récord histórico de utilidad del Banco Pichincha? El año 2025. Y este año está casi un 10 % arriba que el año 2025. Entonces, por un lado, hay medios que dicen -los mismos medios, porque le pagan el sueldo al periodista-: ‘Todo está terrible, este presidente es un desgraciado’. Pero ellos están haciendo récord de utilidades. ¿Por qué existe esta dualidad? ¿Por qué existe este cuento? No debemos cuentear a la gente. La gente tiene que saber la verdad, no narrativas ni posturas, sino ver los números reales...”, dijo el presidente, mientras el periodista que lo entrevistaba asentía con un permanente ‘así es, así es’.
Reimberg desconoce la separación de poderes
Técnicamente, lo dicho por Noboa no tiene sentido. ¿Qué relación existe entre las utilidades del banco y la decisión editorial de entrevistar a Osvaldo Hurtado? Pero si el mensaje de Noboa estuvo dirigido a dos instituciones privadas, el de Reimberg apuntó a otra función del Estado: la Corte Nacional de Justicia.
Refiriéndose a los jueces de ese organismo, a propósito de los allanamientos practicados a por lo menos uno de los tres magistrados investigados por la Fiscalía por un presunto cohecho, Reimberg declaró: “O se enderezan y se corrigen o van presos”.
La frase fue percibida de inmediato como una amenaza dirigida a la Corte Nacional de Justicia, sobre todo en un contexto en el que diversos sectores sostienen que la Fiscalía ha sido utilizada por el Gobierno en operaciones de evidente contenido político.
Se citan, por ejemplo, los informes reservados sobre supuestas investigaciones por lavado de activos que sirvieron para excluir de la contienda electoral a la Revolución Ciudadana y, posteriormente, al movimiento Amigo, en el que el correísmo tenía previsto presentar candidaturas.
¿Por qué generaron polémica las declaraciones?
Es cierto que, al día siguiente, Reimberg intentó matizar sus declaraciones y explicó que se refería únicamente a jueces involucrados en actos de corrupción. ¿Pero por qué este episodio levantó tanto alboroto? Hay algunas razones.
La primera razón es el lenguaje. El ministro no dijo: “si se comprueba que cometieron un delito, serán procesados”, sino que utilizó la expresión “se enderezan”. Esa palabra no pertenece al lenguaje jurídico; pertenece al lenguaje político o disciplinario. Sugiere que los jueces deben modificar su conducta para evitar consecuencias.
La segunda razón es la separación de poderes. El ministro del Interior integra el Poder Ejecutivo; los jueces pertenecen a la Función Judicial. En una democracia constitucional, un ministro no debería aparecer dando instrucciones, consejos o advertencias públicas a jueces sobre cómo deben comportarse.
La tercera es que pareció hablar en nombre de la Fiscalía. Investigar delitos y decidir si una persona debe ser procesada o eventualmente condenada le corresponde a la Fiscalía y a los jueces, no al Ministerio del Interior. Cuando un ministro afirma que determinados jueces “van presos”, muchos interpretan que está anticipando el resultado de investigaciones que todavía están en curso.
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La cuarta razón es el momento. Las declaraciones se produjeron inmediatamente después de allanamientos e investigaciones dirigidas contra jueces de la Corte Nacional de Justicia. Por eso no fueron entendidas como una reflexión general sobre la corrupción judicial, sino como un mensaje dirigido a magistrados concretos.
Vistos en conjunto, los episodios de Noboa y Reimberg revelan un mismo patrón de comunicación política: cuando una institución adopta una conducta que el Gobierno considera inconveniente, desde el poder se emiten mensajes públicos que pueden interpretarse como advertencias.
Esa percepción, más allá de cuál haya sido la intención de sus autores, es la que termina alimentando el debate sobre la calidad institucional y la separación de poderes en el Ecuador.