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Diario Expreso Ecuador

Gobierno de Daniel Noboa evitó publicar las estadísticas de pobreza…¿quién las necesita?

Análisis| Este mes el Ecuador debía conocer la actualización del índice de pobreza, pero el Gobierno prefirió no publicarla ¿Tan malas son las cifras del INEC?

El Gobierno de Daniel Noboa decidió no publicar el informe semestral de la medición de la pobreza en Ecuador el pasado 22 de julio. El índice es clave para las políticas públicas.

El Gobierno de Daniel Noboa decidió no publicar el informe semestral de la medición de la pobreza en Ecuador el pasado 22 de julio. El índice es clave para las políticas públicas.Foto: Flickr Presidencia Ecuador

Roberto Aguilar
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Las claves que debes saber

  • INEC reporta pobreza de 21,37% en 2025; margen de error cuestiona la caída anunciada por Noboa.
  • Gobierno de Daniel Noboa destaca reducción 2024-2025; datos oficiales muestran amplio intervalo de confianza.
  • Informe de pobreza del primer semestre de 2026 no se publica; crecen dudas sobre las cifras oficiales.

Daniel Noboa lleva un año jactándose, en casi cada entrevista que concede a sus cheerleaders (porque no da otras), de haber logrado una drástica reducción de la pobreza en el Ecuador: del 28 al 21 por ciento, dice. Del 27,99 al 21,37, para ser exactos, según las cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025. 

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Sin embargo, esa variación que parece importantísima y hablaría, en principio, de un éxito rotundo de las políticas sociales del gobierno, podría no ser más que una ilusión: el propio INEC anota, en el informe respectivo, que esos 6,62 puntos de diferencia entre un año y el siguiente son estadísticamente insignificantes porque se encuentran… ¡dentro de los márgenes de error de sus encuestas

Ecuador no tiene el índice de pobreza actualizado

¿Un margen de error de más de 6 puntos y medio? Pues sí. Para que todo sea perfecto (perfectamente sospechoso, en realidad) el siguiente informe semestral de medición de la pobreza, que debió aparecer por ley de la República el pasado 22 de julio, simplemente no ha sido publicado.

¿Lo será? Ya eran bastante desconfiables los datos para que ahora, además, el gobierno decida guardárselos en un cajón.

Primero, lo más insólito: el inconcebible margen de error de las mediciones del INEC (“intervalo de confianza”, lo llaman los tecnócratas de ese organismo, especialistas en eufemismos cursis más que en otra cosa, al parecer). Estamos hablando de la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENDEMU) que se publica cada mes (o debería publicarse, según la ley) de acuerdo con el calendario establecido por el Consejo Nacional de Estadísticas y Censos. 

Preside ese Consejo el ente rector de la planificación nacional, que por disposición de Daniel Noboa fue absorbido, en 2025, por la Secretaría General de la Administración Pública. En otras palabras: la persona a cargo de las estadísticas del país es José Julio Neira, el operador del gobierno para los trabajos sucios (que son los más).

José Julio Neira es secretario de la Administración Pública de Daniel Noboa.

José Julio Neira es secretario de la Administración Pública de Daniel Noboa.ARCHIVO

Cada seis meses, es decir, de junio a diciembre, la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo del INEC, además de la información sobre el mercado laboral, incluye los datos de pobreza y desigualdad. 

El “intervalo de confianza” (léase: margen de error) de esos datos varía de año en año pero ha ido creciendo de manera consistente hasta convertir la encuesta en una caricatura. 

Casi daría lo mismo que calcularan la pobreza a ojo de buen cubero. Esto se debe a las deficiencias de la muestra con la que se realizan las encuestas. Se supone que esa muestra debería ser revisada y actualizada con cierta regularidad (lo óptimo sería hacerlo cada año) pero, en lugar de eso, el INEC ha dejado que el margen de error siga creciendo hasta volverse inmanejable.

La pobreza en el Ecuador

Veamos: en 2015, el índice de pobreza oficialmente establecido por el INEC fue de 23,28 por ciento. Esa cifra admitía las siguientes variables: un límite inferior de 22,33 por ciento y un límite superior de 24,22 por ciento. Es decir que el margen de error (“intervalo de confianza”, dicen los filáticos): era de 1,89 puntos. Lo normal. Bastante exacto, incluso. 

En 2024, en cambio (año que sirve de referencia a Daniel Noboa para proclamar su éxito), el índice de pobreza establecido por el INEC fue, como se ha dicho, de 27,99 por ciento. Con un límite inferior de 22,18 y un límite superior de 33,81. Margen de error: ¡11.63 puntos! ¿Acaso puede servir para algo una estadística tan chapucera?

Y aquí viene lo peor: en 2025, año exitoso en la reducción de la pobreza según lleva siete meses proclamando Daniel Noboa ante el aplauso de los deleznables cheerleaders de sus propios medios, el índice oficial de la pobreza según el INEC fue de 21,37 por ciento. Pero el “intervalo de confianza” va desde un límite inferior de 17,22 a un límite superior de 25,52 (margen de error: 8,3). 

¿Qué significa esto, en la práctica? Significa que, si bien el índice oficial es de 21,37 por ciento, la cifra real de la pobreza de 2025 puede ser cualquier número entre 17,22 y 25,52. Y como la cifra real de 2024 puede ser cualquier número comprendido entre 22,18 y 33,81, no hay que descartar que la pobreza, pese a las proclamas de Noboa y el entusiasmo de sus cheerleaders, se haya incrementado en lugar de reducido

O quizás se mantuvo en el mismo nivel. Son probabilidades perfectamente razonables dentro del delirante margen de error de las inservibles encuestas del INEC.

Ahora consideremos lo siguiente: ¿qué pudo haber ocurrido con las cifras de la pobreza del primer semestre de 2026 para que el gobierno haya decidido, violando la ley, no publicarlas? Es obvio que ni siquiera pudo servirse del margen de error para manipularlas, como hizo con las del segundo semestre del año anterior para vender un éxito discutible e incierto. 

De lo contrario, ya estaría el presidente en radio Centro proclamando una nueva reducción de la pobreza ante la complacencia de sus anfitriones. Ya tendríamos titulares de portada en el boletín oficial de El Universo. Ya estaría el tema en el centro del debate público previo a la campaña electoral. Pero no. Muy malas han de ser las cifras para que el gobierno haya decidido, simplemente, no publicarlas y cerrar la boca.

¿Por qué es importante la actualización del índice?

Lo más preocupante es que nadie parece interesado en ocuparse de este tema. El único que ha denunciado esta omisión, hasta el momento, es la Corporación de Estudios para el Desarrollo (Cordes) en su boletín oficial.

Su preocupación es comprensible, considerando que las estadísticas en general, y las estadísticas de la pobreza en particular, no son simples argumentos de campaña electoral, como parece entenderlo el gobierno, sino insumos fundamentales para la adopción de políticas públicas (cuando se las tiene). 

¿Cómo puede el gobierno de Daniel Noboa tomar decisiones fundamentales sobre la administración del bono de la pobreza, por ejemplo, o el manejo de ciertos subsidios, o el diseño de políticas de desarrollo rural, sin indicadores claros y confiables? La respuesta es fácil: no le importa.

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