Así nació el Diccionario Biográfico del Ecuador, la obra histórica de Rodolfo Pérez Pimentel
El historiador guayaquileño cuenta cómo un archivo iniciado en su adolescencia se transformó en uno de los proyectos biográficos más extensos del país

La obra de Pérez Pimental se publicó originalmente por volúmenes desde 1988, y tuvo una segunda edición en 2002. En 2005 el autor obtuvo el Premio Nacional Eugenio Espejo.
Una obra icónica
- El historiador Rodolfo Pérez Pimentel lanzó la tercera edición de su Diccionario Biográfico del Ecuador, una obra de cinco tomos y más de 2.800 biografías construida a partir de un archivo personal que empezó a formar desde la adolescencia.
- El autor repasó cómo surgió el proyecto, su vínculo con la historia ecuatoriana y el proceso que convirtió al diccionario en una referencia habitual para estudiantes, investigadores y lectores del país.
Durante décadas, miles de estudiantes ecuatorianos encontraron en internet o en bibliotecas una misma puerta de entrada para buscar datos sobre escritores, políticos, músicos, científicos o personajes históricos del país. Detrás de esa enorme recopilación estaba el trabajo silencioso y persistente del historiador guayaquileño Rodolfo Pérez Pimentel, autor del Diccionario Biográfico del Ecuador, obra que ahora vuelve a circular en una tercera edición de lujo compuesta por cinco tomos.
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El primer tomo de esta nueva edición ya comenzó a circular y los siguientes aparecerán progresivamente hasta octubre. “Yo he jurado que hasta el mes de octubre tengo el quinto y último tomo circulando”, comenta el historiador, quien además adelanta que después publicará una nueva edición de Ecuador profundo, otra de sus obras más conocidas.
La historia del diccionario comenzó mucho antes de que existieran las computadoras o internet. Pérez Pimentel recuerda que desde joven desarrolló la costumbre de llenar tarjetas con información sobre personajes y sucesos históricos ecuatorianos. La idea nació a partir de un consejo que le había dado el arzobispo e historiador Federico González Suárez a uno de sus mentores, Carlos A. Rolando.
“Le dijo: ‘Hijo mío, lea solo las cosas de la patria’. Entonces yo cogí la costumbre de hacer eso, y de hacer tarjetas con la información que leía. Me caía un libro en la mano y lo que me parecía más interesante de la personas o de los sucesos, lo anotaba”, cuenta.
Ese archivo creció durante más de setenta años y hoy forma parte de la página web del historiador, donde gran parte de sus libros pueden consultarse gratuitamente. Pero antes de convertirse en biógrafo, Pérez Pimentel comenzó escribiendo crónicas y tradiciones a finales de los años sesenta. “Me salían bonitas porque eran unas crónicas llamativas. Yo siempre pongo un poquito de “sal” en lo que escribo para enganchar al lector”, asegura.
Un giro inesperado
El paso hacia la biografía ocurrió casi por casualidad. Tras la muerte del poeta José María Egas, el arqueólogo Carlos Cevallos Menéndez y el matemático Pedro Saad, Pérez Pimentel notó que las notas publicadas en los periódicos apenas contenían información básica. Entonces recurrió a su archivo personal y escribió perfiles más extensos sobre cada uno. “Encontré suficientes tarjetas sobre los tres personajes como para escribir unas biografías. Las mandé a don Francisco Pérez Castro sin ningún interés de que las publiquen, solo quería que alguien las lea y me diga qué están bonitas”, rcuerda entre risas.
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Para su sorpresa, las biografías aparecieron publicadas pocos días después. A partir de entonces comenzó una larga serie de perfiles sobre personajes ecuatorianos que terminarían convirtiéndose en el diccionario. “La gente comenzó a conocerme. En la calle me decían: ‘Oiga, hágale una biografía a mi abuelito’ o ‘escríbase algo sobre fulano’. Y así comenzó el biógrafo, sin querer queriendo, como decía el Chapulín Colorado”, comenta.
La primera edición del Diccionario Biográfico del Ecuador empezó a procesarse en 1988 y se agotó rápidamente. Pérez Pimentel asegura que gran parte de los ejemplares terminaron regalados a estudiantes y lectores interesados en la historia nacional. Años después, en 2002,, realizó una segunda edición de 23 tomos.
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Con el tiempo, la obra recibió el Premio Eugenio Espejo y se convirtió en una herramienta habitual para investigadores, periodistas y estudiantes. Pérez Pimentel sostiene que el éxito del diccionario radica en que no se limita a resumir datos biográficos. “Los otros diccionarios son de currículum: nació, se casó y murió. Entonces uno se queda en las mismas. Mi libro cuenta vidas”, afirma.
La tercera edición de la obra
El historiador también insiste en que la curiosidad fue el motor principal de toda su trayectoria. Creció escuchando conversaciones familiares sobre revoluciones liberales, conflictos políticos y personajes históricos, mientras alternaba la lectura con el ajedrez y la natación. “Yo siempre fui curioso. Cuando habían viejos conversando me les metía para escuchar cosas que yo no sabía. Era la historia viva”, recuerda.
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La nueva edición del diccionario tendrá un tiraje reducido de 700 ejemplares por tomo y podrá adquirirse principalmente en Librería Española. Pérez Pimentel reconoce que se trata de un libro de consulta más que de lectura continua, pero insiste en que sigue existiendo interés por este tipo de obras. “Hay tres clases de lectores: el lector común, el lector curioso y el lector culto. El lector curioso todavía existe y quiere encontrar cosas nuevas”, dice.
A pesar de la magnitud del proyecto, el historiador asegura que nunca concibió el archivo como un patrimonio personal. Por eso decidió digitalizar gran parte de sus materiales y mantenerlos disponibles gratuitamente. “¿De qué sirve sacrificarse escribiendo para que sea solo de consumo de uno mismo? Uno se sacrifica para beneficio general”, concluye.