La Fiesta de los Dulces reunirá en Quito a 25 artesanos que preservan recetas centenarias
Del 30 de julio al 2 de agosto, el Museo de la Ciudad será el escenario donde familias dedicadas a la dulcería tradicional compartirán sus saberes

La Fiesta de los Dulces se realiza desde 1999 y está entre los eventos gastronómicos más tradicionales de la capital. Esta es su vigésimo séptima edición.
Las dulces tradiciones de la capital
- La XXVII Fiesta de los Dulces reunirá del 30 de julio al 2 de agosto a 25 artesanos en el Museo de la Ciudad.
- El encuentro también pondrá en valor el trabajo artesanal, el uso de ingredientes naturales y la transmisión de conocimientos entre generaciones mediante degustaciones, talleres y actividades culturales.
En un horno de ladrillo, cientos de quesadillas se cuecen como lo hacían hace casi un siglo, cuando Juan Cobo León introdujo las primeras bandejas de masa en el calor de su panadería, entonces ubicada en el tradicional barrio de La Ronda. Desde entonces, la receta ha resistido el paso del tiempo, el crecimiento de la ciudad y el relevo de cuatro generaciones de una misma familia.
Hoy, en el barrio de San Juan, donde el negocio se instaló en 1942 y continúa funcionando, el aroma de la mantequilla y el azúcar vuelve a llenar el local. Mientras una tanda termina de dorarse, Manuela Cobo, tercera generación al frente del histórico establecimiento Las Quesadillas de San Juan, organiza las bandejas que ya han salido del horno junto a otros clásicos de la repostería quiteña, como las colaciones, cocadas, melbas y chimborazos.
”La esencia de nuestros productos es el obraje artesanal. Todo lo que hacemos, las quesadillas, las melbas, todo, se prepara con las mismas recetas de hace cuatro generaciones. No hemos industrializado el proceso; todo se elabora a mano, tal como lo hacían mis abuelos”, explica.
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A pocos metros de ese legado familiar, su hija, Gabriela Cobo, desarrolla una propuesta que busca ampliar esa tradición desde otra mirada. Bajo la marca Ruco Ice elabora helados y sorbetes con frutas ecuatorianas, sin lácteos y preparados con técnicas aprendidas en Italia, pensados para acompañar las centenarias quesadillas.
Madre e hija, junto con otros 24 artesanos y artesanas, participarán en la XXVII Fiesta de los Dulces, que se realizará del 30 de julio al 2 de agosto, entre las 09:30 y las 17:30, en el Museo de la Ciudad.

Veinticinco artesanos de la capital participarán en la Fiesta de los Dulces. Para muchos de ellos, sus productos son el resultado de generaciones de historia.
Desde 1999, este encuentro se ha consolidado como uno de los eventos gastronómicos y culturales más tradicionales de Quito. Durante cuatro días, el público podrá recorrer los distintos puestos para degustar pristiños con miel, buñuelos, colaciones, espumillas, jucho, rosero, mistelas, quesadillas, tamales de dulce, helados de paila, cocadas, higos con queso y otras preparaciones que forman parte de la memoria culinaria de la capital y de distintas comunidades del país.
Para las artesanas, sin embargo, la feria dejó hace tiempo de ser únicamente un espacio para exhibir y comercializar sus productos. Con los años, se ha convertido también en una forma de preservar la gastronomía tradicional quiteña y transmitir ese conocimiento a las nuevas generaciones.
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”La globalización y la tecnología han cambiado mucho la oferta gastronómica. Hoy se han popularizado el croissant de pistacho o el chocolate Dubái, pero ya no se lucha por conservar nuestras recetas. Nuestro objetivo es que las nuevas generaciones conozcan sus raíces”, señalan.
Defender los productos ecuatorianos
Otro de los emprendimientos presentes será el de Idaly Farfán, quien trabaja con chocolate elaborado a partir de cacao fino de aroma adquirido directamente a pequeños productores. Su propuesta busca promover el consumo de chocolate de origen ecuatoriano y acercar al público a preparaciones que resaltan la calidad del cacao nacional.
”Lo que hago es trabajar con el cacao ecuatoriano y enseñarle a la gente que consuma buen chocolate, sin aditivos”, afirma.
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Para los participantes, uno de los principales retos también es cambiar la percepción sobre la dulcería tradicional. Sostienen que las recetas que preservan desde hace generaciones se elaboran con ingredientes naturales y sin preservantes ni colorantes, una diferencia que consideran importante frente a muchos productos industrializados.
”Mantener la Fiesta de los Dulces ha sido un reto en la era ’fit’. Pero creo que es importante que no le tengamos miedo a los dulces. Lo que hace daño son los químicos y los aditivos. Nosotros los artesanos mantenemos las recetas tradicionales, sin preservantes ni colorantes, para que la gente tenga la seguridad de que está comiendo un producto natural”, señala Farfán.
”Estos son los dulces que comían los abuelos y los bisabuelos, elaborados con sabores e ingredientes propios del Ecuador”, añade.

Las colaciones, el ponche, la espumilla, las quesadillas, las mistelas, los pristiños, y más forman parte del patrimonio gastronómico de Quito desde hace más de un siglo.
De lo dulce a lo salado
La agenda gastronómica de la ciudad continuará apenas unos días después de la Fiesta de los Dulces. Del 7 al 10 de agosto, el Centro de Eventos Bicentenario acogerá una nueva edición del Hueca Fest 2026, encuentro que reunirá a 150 huecas tradicionales, además de chefs, productores y emprendedores de todo el país.
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El principal desafío del festival será intentar obtener un Récord Guinness por la mayor cantidad de platos tradicionales ecuatorianos vendidos en una feria durante 12 horas continuas. Además de la oferta culinaria, el encuentro incluirá presentaciones artísticas, un espacio para emprendimientos y actividades orientadas a destacar la gastronomía ecuatoriana como parte del patrimonio cultural y de la economía local.