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Diario Expreso Ecuador

ANÁLISIS

Empresarios como Mario Ribadeneira hacen falta en Ecuador: su importancia y legado

El exministro jamás dejó de reflexionar sobre el Ecuador, de sentir dolor por su patria y de entusiasmarse con lo que él pensaba que podía hacer por ella

El empresario Mario Rivadeneira (C) fue presidente del Consejo Empresarial de América Latina (CEAL).

El empresario Mario Rivadeneira (C) fue presidente del Consejo Empresarial de América Latina (CEAL).ARCHIVO CEAL

Martin Pallares
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Lo que debes saber

  • El olvido razonado es indispensable para sepultar resentimientos y alcanzar la reconciliación.
  • Mario Ribadeneira demostró que el perdón pragmático fue la base de la paz entre Ecuador y Perú.
  • La trayectoria de Ribadeneira unió el liderazgo empresarial, la gestión pública y la cultura.

El olvido es un fenómeno que aterroriza cuando se convierte en la semilla de las peores injusticias. El olvido de genocidios, de crímenes o de los valientes que se han resistido a los abusos de los autócratas es condición necesaria para que no se repitan los crímenes más horrendos. De ahí la importancia que para algunos tiene la historia. Pero olvidar también puede ser el camino para la reconciliación que, casi siempre, conduce a la felicidad.

El testimonio de Mario Ribadeneira sobre el tratado de paz

Precisamente esa es la paradoja del concepto del olvido que descubrí de la mano de Mario Ribadeneira, luego de una entrevista que le hice como consecuencia de un desayuno en el que también participó su entrañable amigo Pablo Lucio Paredes. Durante el desayuno, a finales de 2023, Mario (para entonces ya había superado los 90 años) nos hizo un apasionante y detallado recuento de cómo se gestó y ejecutó el tratado de paz con el Perú, en el que él participó activamente como uno de sus inspiradores y como miembro de la mesa de integración, en 1998. Olvidar aquellos episodios y a aquellas personas que habían trabajado silenciosa e infatigablemente en el proceso nos pareció, a Pablo Lucio y a mí, una injusticia sin nombre. Por eso le dijimos que debería registrar todo lo que ahí había contado en una entrevista que me ofrecí a hacerle. La idea no le convenció porque no le gustaba tener protagonismo en temas en los que pensaba que había otros actores con mayor relevancia. Pocas semanas después recibí un mensaje por WhatsApp en el que me decía que aceptaba hacer la entrevista para que se registraran los hechos y no se olvidara a los personajes. Pablo Lucio había logrado convencerlo, sin duda.

Mario Rivadeneira en un conversatorio académico.

Mario Rivadeneira en un conversatorio académico.ARCHIVO

El olvido como condición necesaria para la paz con el Perú

Pero mi descubrimiento sobre la paradoja del olvido como fuente del bien y del mal vino durante la entrevista que le hice en su oficina en Morisáenz, en 2024. De entre todas las cosas que durante la charla recordó y sobre las que reflexionó con lucidez y alegría de veinteañero, hubo una que dijo y que me conmovió y me sirvió para el título del librito en el que se publicó la entrevista: “El mejor destino de la paz es el olvido”.

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Superar la enemistad histórica entre Ecuador y Perú

Y es que durante la entrevista dijo que “no hay nada mejor que olvidar los resentimientos” y que “mi mayor victoria es que durante muchos años pensábamos que peruanos y ecuatorianos éramos enemigos”. Esa frase de Mario, para una persona que había crecido y se había educado con la idea de que los peruanos eran nuestros peores enemigos, obviamente tenía una potencia particular. Sobre todo por el hecho de que, a la luz del fin del conflicto, esa enemistad resultaba incluso ridícula. Pensar que repetíamos y nos repetían que el Perú era el Caín de América y que los peruanos eran nuestros peores enemigos resulta ahora una estupidez sin nombre. ¡Qué liberador se nos hace a los de mi generación haber olvidado esa supuesta enemistad y que ahora se nos revela como una inmensa estupidez!

Y esa fue la paradoja que me enseñó esa experiencia: del desayuno salí angustiado y convencido de que no se debía olvidar a los gestores del proceso de paz, pero en la entrevista entendí que olvidar también es un fenómeno imprescindible para llegar a la reconciliación y a la paz.

Trayectoria pública y empresarial de Mario Ribadeneira

Mario Ribadeneira murió el jueves 3 de septiembre y con él se fue el ejemplo de un empresario muy exitoso, que tuvo la cada vez más rara y escasa virtud entre sus colegas de preocuparse por los temas públicos, por el desarrollo colectivo, por la salud de la democracia y por la importancia de vivir en una sociedad abierta y tolerante. Fue embajador en Washington durante el gobierno de León Febres-Cordero; ministro de Finanzas durante el de Sixto Durán-Ballén; dos veces presidente de la Cámara de Comercio de Quito y llegó a ser presidente internacional del Consejo Empresarial de América Latina (CEAL).

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Consensos en Cusín y legado cultural en el Museo del Alabado

Como empresario le entusiasmaban mucho los emprendimientos agrícolas y tuvo dos iniciativas que hablan de cómo concebía el ejercicio de la ciudadanía: los encuentros de Cusín, donde se buscaban consensos políticos para el país, y el Museo del Alabado, en Quito, una verdadera joya del arte y la cultura precolombina, al que donó su colección de obras arqueológicas.

Fue precisamente en Cusín donde se logró, entre otras cosas, que Jaime Nebot dejara de lado la histórica y estridente tesis del Partido Social Cristiano (PSC) de la herida abierta en la frontera. Y ojo que en ese entonces, sin el visto bueno del PSC, nada podía hacerse en el país. Olvidar la tesis de la herida abierta y dejar que el país avanzara en las negociaciones habría sido, en ese entonces, inconcebible para el PSC, que aún era liderado por Febres-Cordero, si no hubiera sido por las gestiones de este empresario en Cusín.

En Cusín, Ribadeneira logró, entre otras cosas, que Jaime Nebot dejara de lado la histórica y estridente tesis del Partido Social Cristiano (PSC) de la herida abierta en la frontera.

En Cusín, Ribadeneira logró, entre otras cosas, que Jaime Nebot dejara de lado la histórica y estridente tesis del Partido Social Cristiano (PSC) de la herida abierta en la frontera.ARCHIVO

El legado filosófico de la acción: no hay paz sin olvido

El sábado 5 de septiembre, durante la misa por su memoria, su hijo Felipe destacó la importancia del olvido en la reconciliación de los dos países vecinos y citó la entrevista que yo le hice a su papá en 2024. Al final de la misa me acerqué y le felicité por haber mencionado el tema del olvido.

“Seguramente él no lo sabía, pero eso es Nietzsche puro”, me dijo.

Cuando fui a leer unas líneas del filósofo alemán sobre el tema, me di cuenta del inmenso valor que tiene una persona que construye pensamiento de alto valor a partir de la acción. Mario Ribadeneira fue un hombre de permanente acción, pero supo extraer de esa acción lecciones que deberían aprender sus compatriotas. No hay paz verdadera si no hay olvido, por ejemplo.

Ribadeneira jamás dejó de reflexionar sobre el Ecuador, de sentir dolor por su patria y de entusiasmarse con lo que él pensaba que podía hacer por ella. Empresarios así hay cada vez menos.

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