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Diario Expreso Ecuador

La campaña silenciosa de los políticos de cara a las elecciones seccionales en Ecuador

Análisis | El miedo ha paralizado la voluntad de participar en política y, con ello, también el debate público en Ecuador. Varios factores alimentan ese temor

Ecuador acudirá nuevamente a las urnas el 29 de noviembre de 2026, por las elecciones seccionales.

Ecuador acudirá nuevamente a las urnas el 29 de noviembre de 2026, por las elecciones seccionales.Foto: Flickr CNE

Martin Pallares
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Las claves que debes saber

  • Elecciones de noviembre avanzan sin debate sobre democracia, corrupción y derechos humanos en Ecuador.
  • Analistas y opositores atribuyen la baja participación política al temor a sanciones e investigaciones.
  • Movimientos y candidatos priorizan sobrevivir electoralmente mientras crece la discusión sobre controles.

Se avecina un proceso electoral y, en el Ecuador, nadie está hablando de los grandes temas que afectan a la democracia. Ni la concentración de poder, ni las violaciones a los derechos humanos, ni el acoso a la prensa independiente, ni la cooptación de los organismos de control o de la justicia son asuntos que animen a los partidos y movimientos políticos que participarán en las elecciones de noviembre. 

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Ni siquiera se debate sobre los proyectos de ciudad o de región. En otras palabras, el debate y la discusión política están ausentes de la arena electoral. El país está adormecido.

Pero no solo el debate sobre los grandes temas de la política nacional está en estado de hibernación; también lo está la participación política. Muchos actores que normalmente intervienen en procesos electorales como el de noviembre están, y seguirán estando, ausentes. 

Los casos de Álvarez y Aguiñaga

Sobran los ejemplos: figuras con gran proyección electoral regional e incluso nacional, como Aquiles Álvarez y Marcela Aguiñaga, no estarán presentes en estas elecciones. Álvarez está preso, sin haber sido condenado, en una cárcel de máxima seguridad y enfrenta procesos judiciales que generan incertidumbre sobre una eventual candidatura, aunque no ha sido excluido por una sanción electoral. 

Otros dirigentes correístas, incluidos alcaldes y prefectos, también se encuentran condicionados por investigaciones o procesos que podrían derivar en futuras inhabilidades.

¿Qué les sucede a los políticos de Ecuador?

¿Qué es lo que tiene al Ecuador en semejante estado de aletargamiento político? Básicamente, el miedo. Un miedo cuyo origen, según esta lectura, está en la concentración por parte del Gobierno del control sobre los organismos de fiscalización y sobre la administración de justicia.

¿Quién, aparte de la prensa independiente o de un puñado de líderes de opinión, pone en debate el tema de la corrupción? ¿Quién, fuera de un reducido grupo de periodistas, está denunciando casos como el de Progen o el tráfico de tierras en Santa Elena? ¿Quién, además de algunos colectivos de derechos humanos, se ha embanderado con la causa de Monika Silva, la activista asesinada en Montañita?

Todas estas preguntas apuntan a una misma explicación: los partidos, los movimientos y los posibles candidatos no quieren hablar de estos temas porque temen recibir sanciones de organismos que consideran controlados por el Gobierno. 

Quien tenga aspiraciones electorales y no pertenezca al oficialismo corre el riesgo de que, por ejemplo, la Contraloría -sobre cuya dependencia del Ejecutivo muchos sostienen que existen dudas razonables- le practique un examen especial a su gestión o a su declaración patrimonial

O de que el Tribunal Contencioso Electoral (TCE), cuya independencia también es cuestionada por distintos sectores políticos, le inicie un proceso disciplinario sin garantías de un juicio justo. Es lo que, según sus críticos, ocurrió con el alcalde de Cuenca, Cristian Zamora, quien actualmente está suspendido del cargo y no podrá participar en las próximas elecciones tras haber llamado “fulana”, entre otros calificativos, a una concejala de su ciudad.

Lo mismo ocurre con los movimientos políticos. La Revolución Ciudadana, que sigue siendo la fuerza electoral de oposición del país, no podrá participar en las elecciones con su propia lista debido a una sanción relacionada con el manejo de su financiamiento

Esa suspensión ha obligado a decenas de precandidatos correístas a buscar otras organizaciones políticas para postularse. Precisamente en las últimas horas se conoció que el correísmo participará bajo las listas del movimiento Amigo.

El movimiento Construye, por su parte, fue retirado del registro de organizaciones habilitadas por incumplimientos relacionados con los requisitos legales para conservar su personería jurídica. Unidad Popular también fue excluida inicialmente del registro; sin embargo, posteriormente el TCE dejó sin efecto esa decisión y el partido recuperó su personería jurídica, por lo que podrá participar si la resolución queda ejecutoriada.

Autoridades congelan hasta cuentas de opositores

En una reciente entrevista, el dirigente de Unidad Popular, Geovanny Atarihuana, sostuvo que incluso dirigentes sociales están siendo víctimas del acoso gubernamental. Según afirmó, los dirigentes de la Unión Nacional de Educadores (UNE) tienen sus cuentas congeladas, situación que, dijo, también afecta a la dirigente indígena Pacha Terán, quien -según Atarihuana- no puede disponer de su dinero ni siquiera para alimentar a su familia. 

El miedo, entonces, ha paralizado la voluntad de participar en política y, con ello, ha paralizado también el debate público.

Existen, pues, varios factores que alimentan ese miedo: el temor a las sanciones electorales, a la judicialización de las decisiones administrativas, a la exposición patrimonial y hasta a ser asesinado, como les ocurrió al periodista Robinson del Pezo o a la activista Monika Silva.

¿Y qué pasa, entonces, con el debate sobre la erosión democrática, la corrupción y las violaciones a los derechos humanos? Muy pocos se atreven a plantearlo y quienes lo hacen -los correístas, principalmente- carecen, para muchos, de autoridad moral para liderar esa discusión. En suma, nadie quiere hablar de los temas que más incomodan al poder.

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