ANÁLISIS
Juntos y revueltos: la alianza del correísmo con el Partido Socialista y la Unidad Popular
La RC busca afianzar un acuerdo, pero parece que no logrará darle el mismo alcance en todo el país. Su principal reto no está en los pasillos de la memoria

La alianza entre Unidad Popular, el correísmo y el Partido Socialista inscribió a Pabel Muñoz como candidato a la reelección para la Alcaldía de Quito.
Lo que debes saber
- El CNE cierra la inscripción de candidaturas en medio de complejas negociaciones políticas.
- El correísmo busca alianzas con el PS y UP pero enfrenta rupturas en Guayas y Manabí.
- Las disputas internas en Quito y la falta de listas unificadas amenazan el voto de izquierda.
El próximo lunes 17 de agosto, el Consejo Nacional Electoral cerrará la fase de inscripción de candidaturas, y por fin sabremos cómo quedarán las papeletas para las elecciones seccionales. Hasta eso, los partidos y movimientos se cuidan de no revelar todas sus cartas, mientras sortean una serie de dificultades en su intento de cerrar acuerdos a la interna sin incumplir los requisitos que impone la normativa.
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Se podría pensar que esta confusión sobre quién irá por qué lista terminará la próxima semana, pero para algunas tiendas políticas lo más probable es que el revuelo continúe hasta el mismo día del sufragio. Ese podría ser el caso del correísmo, que luego de la suspensión de su organización optó por intentar presentar sus candidaturas bajo el amparo del movimiento Amigo, solo para que ese también sea sancionado por la autoridad electoral ante la acción del oficioso fiscal general encargado, Carlos Leonardo Alarcón.
Ahora, el correísmo busca afianzar un acuerdo que ya se fraguaba desde hace un tiempo con dos viejos oponentes, el Partido Socialista (PS) y la Unidad Popular (UP), pero hasta el momento parece que no logrará darle el mismo alcance en todo el país.
Fracturas de las alianzas de izquierda en Guayas y Manabí
Por ejemplo, en Guayaquil, la Unidad Popular es parte de una alianza que busca promover la candidatura a la alcaldía de Mónica Luzárraga, abogada y activista de izquierda, dejando al candidato correista y aquilista David Norero sólo con el apoyo confirmado del Partido Socialista. Todavía no está claro si el movimiento aquilista RETO, que solicitó una prórroga para realizar su proceso de democracia interna en medio de disputas por la designación de sus directivas, también podrá presentarse o si lo hará en alianza con el PS. Tampoco si a nivel provincial, para la Prefectura del Guayas, se alcanzará una alianza que incluya tanto a los socialistas como a los populares.
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En Manabí el panorama es todavía más complejo. Para empezar, la Unidad Popular no podrá presentar un binomio para la Prefectura, ya que el movimiento no pudo celebrar primarias a nivel provincial. Si bien la UP sí podrá formar parte de la alianza con los cuadros de la Revolución Ciudadana a nivel cantonal en esa provincia, los conflictos a la interna del correísmo presentan dificultades incluso mayores.
Lo que es peor, la pelea entre los allegados a Luisa González, expresidenta de la Revolución Ciudadana y dos veces candidata para la Presidencia de la República, con la actual dirigencia de su organización ha llevado a la tendencia al borde de un cisma provincial. Mientras que la familia Estrada, cercana a González, va como un dúo de padre e hijo (actual asambleísta por la RC) para la alcaldía de Manta y la prefectura de Manabí con su propio movimiento Sí Podemos, figuras que se presentan a sí mismas como personalmente leales a Rafael Correa corren por otra organización local, de nombre Decide. Ese último es el caso, por ejemplo, de Bosco Vera, quien también aspira a llegar a la alcaldía de Manta.

Pabel Muñoz inscribió su candidatura a la Alcaldía de Quito con respaldo de una alianza de tres organizaciones.
Tensiones internas del correísmo en Pichincha y la Sierra
Aunque los problemas en la Costa ya son bastantes para esta accidentada alianza, en la Sierra también podría surgir otros. Ya se sabe, por ejemplo, que Jorge Cueva, quien era precandidato del Partido Socialista para la Alcaldía de Quito, ha denunciado que la dirigencia de la organización supuestamente habría incumplido su parte del acuerdo con él para que renunciase a su nominación en favor del correísta Pabel Muñoz, actual alcalde de la capital. Cueva señala que se le habría ofrecido una candidatura a concejal rural como compensación, la cual hubiera tenido que ser cedida por Gustavo Vallejo, quien funge de presidente del partido.
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El impacto electoral de la dispersión de la izquierda
Más allá de que estas peleas puedan convertirse en distracciones para el correísmo y sus aliados en la izquierda, quienes aspiran a construir un frente antinoboista, hay una complicación elemental producto de este embrollo que podría salirles aún más cara. El no poder lanzar en todo el país, o al menos en cada provincia, una sola alianza con un mismo nombre y los mismos integrantes hace difícil que los votantes menos informados, que son la inmensa mayoría, puedan ser movilizados con facilidad para votar por su opción preferencial. Mensajes cruzados, el direccionamiento impreciso de la publicidad en redes y la oportunidad de que disidentes puedan salir a decir que ellos son los verdaderos candidatos de Correa son todos factores que sumados pueden resultar en un desastre para la izquierda correista, mermando un voto duro que ya de por sí suele ser más débil a nivel seccional.
Mucho se ha dicho de la difícil historia entre la RC, el PS y la UP. Que el correísmo dividió al socialismo, que presidió sobre la eliminación del antiguo MPD y que persiguió a su dirigencia, que antes el PS ha apoyado a sendos críticos de Correa como al moderado Pedro Freile o el efusivo Pedro Granja. En realidad es encomiable que, en nombre de una causa, ellos puedan anteponer sus diferencias. Su principal reto no está en los pasillos de la memoria, sino en los tortuosos caminos del presente.