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Diario Expreso Ecuador

La Vía a la Costa ya no aguanta más

La Vía a la Costa exige presencia policial y sanciones al transporte de carga hoy pues la seguridad vial no puede esperar por la carretera Nobol-Progreso

El crecimiento del transporte pesado hacia el puerto de Posorja incrementó la presión sobre una carretera de intensa circulación diaria, con vehículos de carga, residentes, estudiantes y trabajadores.

El crecimiento del transporte pesado hacia el puerto de Posorja incrementó la presión sobre una carretera de intensa circulación diaria, con vehículos de carga, residentes, estudiantes y trabajadores.Archivo Expreso

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La Vía a la Costa ya no enfrenta solamente un problema de tráfico. Para quienes viven, trabajan o transitan por este corredor, se ha convertido en un problema de seguridad.

El crecimiento del transporte pesado hacia el puerto de Posorja ha incrementado la presión sobre una carretera de intensa circulación, donde conviven a diario vehículos de carga, residentes, estudiantes y trabajadores.

Los hechos ya son una advertencia que no se puede seguir ignorando por más tiempo. Tráileres volcados, contenedores desprendidos y carriles bloqueados demuestran que el riesgo no es una percepción exagerada. Cuando un contenedor mal asegurado cae sobre la vía, puede convertirse en segundos en una amenaza mortal para quienes circulan a su lado. Y no basta con retirar el vehículo después del accidente y restablecer el tránsito: la obligación de la autoridad es evitar que ocurran más.

Control estricto del tráfico y construcción de la vía Nobol-Progreso

¿Cuántos nuevos accidentes deben darse para actuar? ¿Por qué no se actúa ya? Las autoridades de tránsito tienen una responsabilidad inmediata: controlar el cumplimiento de los límites de velocidad, vigilar que los vehículos pesados utilicen los carriles establecidos y, sobre todo, verificar que cada contenedor esté correctamente asegurado antes de salir a la vía. También deben establecer, si es necesario, horarios específicos para el transporte de carga y aplicar sanciones firmes ante las infracciones.

La solución no implica frenar el comercio ni el movimiento portuario, sino garantizar que una actividad indispensable para la economía no ponga en riesgo la vida de quienes utilizan la misma ruta.

La solución de fondo es acelerar la construcción de la vía Nobol-Progreso, planteada como alternativa para descongestionar el acceso a los puertos y sacar parte del transporte pesado de este corredor. Pero una obra futura no puede justificar la desprotección presente.

La primera obligación es controlar estrictamente; la segunda, construir. Mientras se planifica y ejecuta la nueva carretera, la Vía a la Costa necesita autoridad, controles efectivos y sanciones. La seguridad vial no puede seguir siendo una promesa de largo plazo, tiene que ser una realidad inmediata.

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