Editoriales

Legado imposible

'El próximo presidente necesitará una estrategia bien planificada para enderezar la economía que, dadas las señales internas y externas, afronta un complicado panorama en el corto plazo’.

Con una verdadera estrategia económica tendrán que presentarse los candidatos a presidente en las próximas elecciones. Si Lenín Moreno lo tuvo difícil, según criticó al descubrir la verdadera “mesa servida” de deuda que le dejó Correa en la sucesión de Carondelet, el próximo mandatario no podrá excusarse en que desconocía el panorama de estrechez de la economía ecuatoriana para pasar cuatro años sin reformas de calado.

Si faltaba algún aviso adicional, aparte de las propias estadísticas y de la imagen cotidiana de ciudadanos desempleados, la calificadora Moody’s se adelanta en los tiempos y degrada la nota crediticia del país. Lo sorprendente es la reacción oficial. No fue la de lanzar a los mercados un mensaje de tranquilidad, basado en más claridad sobre la ruta cortoplacista que se seguirá. No. Imposible. No existe tal trazado.

En cambio, el responsable de la política económica salió, con un gesto entre desaire y reivindicación de los mensajes motivadores que se dan a los niños cuando pierden en sus competiciones deportivas, a decir que no se habían valorado los esfuerzos. Ecuador, señores, necesita una solución, no intentos variopintos para alcanzarla.