Editoriales

Fabricar delincuentes

"El Estado no tiene recursos para garantizar la rehabilitación de presos. Y al juntar delincuentes peligrosos con autores de delitos menores, engruesa las filas de criminales"

Todos perjudican al país y a los ecuatorianos. Pero no todos son irrecuperables. No es lo mismo robar por necesidad, incluso llevarse recursos del Estado, que matar a modo de sicariato. Ojo, no se justifica ninguno de los tipos delictivos. Lo que hay es una diferencia en degradación social.

Por eso, es importante que el Estado, que ahora hacina a todos los condenados y a los que están en proceso de recibir condena juntos en prisiones iguales, se replantee este sistema. Los que traspasaron la barrera del respeto a la vida, son más difíciles de recuperar. Pero los que cometieron delitos menores no hacen más que engrosar sus habilidades delictivas y su autoconciencia de marginalidad cuando conviven con asesinos, narcotraficantes o terroristas capaces de decapitar a otros reos en un motín.

No hay incongruencia en querer separar a los más peligrosos de los de cuello blanco. Pero tampoco hay recursos para ampliar la infraestructura carcelaria. La opción sería entregarlas a gestores privados que regentarían los centros de privación de libertad de delincuentes no peligrosos como un modelo eficiente que apueste y garantice la rehabilitación. Y que descargue al Estado de destinar más recursos a un problema creciente por el mal modelo de gestión.