Editoriales

El camino al podio

Que sea el punto de inflexión para que las autoridades de turno, independientemente del color político y de la situación económica, tengan siempre presente el futuro deportivo

El esfuerzo de tres deportistas es hoy el orgullo de todos. Son una alegría nacional compartida las tres medallas que han cosechado en los Juegos Olímpicos tres ecuatorianos que durante el resto del año han gozado, como mucho, de momentos de atención pasajeros. Y eso en el mejor de los casos, cuando no han estado en el anonimato.

Su queja es, por tanto, legítima. Un país que se enorgullece de sus logros deportivos debería fomentarlos. Debería invertir en el futuro de los talentos de las diferentes disciplinas. Pero siendo Ecuador uno de los que mayores deudas tiene con sus deportistas ha conseguido en esta edición olímpica su mejor resultado. Tres medallas, dos de oro, y con posibilidad de que caiga alguna más.

No hay más que ver las historias detrás de los ejemplares medallistas para saber que si hoy son ilusionantes referentes se debe a su propio esfuerzo y tesón. No a factores externos. Si teniendo todo en contra, Ecuador está hoy en el podio es porque hay potencial. Que el mejor legado de Tokio 2020 no se quede en el récord de medallas. Que sea el punto de inflexión para que las autoridades de turno, independientemente del color político y de la situación económica, tengan siempre presente el futuro deportivo. Ellos lo merecen y el país también.