Columnas

Resiliencia y humildad

El triunfo de Carapaz canta otra vez el himno de los humildes y resilientes que hacen al Ecuador y vencen por él

El Ecuador vive entre antípodas: opulentos y pobres. Pero los humildes crean historias, triunfos y glorias para la sociedad que los relega. Su valor y persistencia es resiliencia constante en escenarios adversos. Van, compiten y vencen, nacional e internacionalmente. Se sobreponen a ellos y a otros. Poseen fuerzas misteriosas que activan su resiliencia. Entran aunque no tengan boleto. Ingresan y prueban al mundo su estirpe de guerreros. Triunfan sin apoyo estatal y de los políticos. Tienen fortaleza para hacerlo. Abrazan la bandera y cantan el himno a un país que no los apoya, como primeros y mejores ciudadanos.

Su historia se repite. Ayer, Pancho Segura, el niño pasabolas que fue campeón mundial de tenis. Luego “cabeza mágica” Spencer conquisto el fútbol mundial. Después, un pobre, menudito y algo enclenque Rolando Vera venció 5 veces en Brasil. También un niño que vendió periódicos y legumbres en las calles de Cuenca, Jefferson Pérez, dio al país que lo ignoró dos medallas olímpicas, oro y plata. Ahora, otro resiliente de nombre yanqui y apellido quichua, Richard Carapaz, triunfa y dice: “He sido un deportista que ha salido sin el apoyo del país, nunca han creído en mí y este oro me pertenece a mí y a todos los que me apoyaron en su momento.” Incluso, consigue algo histórico e inigualable: cuatro podios, pues su acción llevó a que la bandera flameara y el himno se oyera en Italia, España, Francia y Japón. No pregunten qué tienen estos humildes. Solo recuerden que ellos vencen a los grandes porque tienen esa pasión y fuerza resiliente de los marginados que no se arredran, detienen, atemorizan o acobardan porque el apoyo no llega. Dan honor y gloria al Ecuador de “una educación deficiente. Una sociedad política chata y sin visión. Unos entes deportivos politizados” (José Hernández). Son los pobres y olvidados que se imponen a la adversidad y dicen: ¡Nosotros somos el Ecuador que Estado y políticos ignoran, que siente la patria, canta el himno y se cobija en la amarillo, azul y rojo! Ellos crean y tejen esa legión de tenaces gladiadores, a quienes como a David no los atemoriza ningún Goliat. El triunfo de Carapaz canta otra vez el himno de los humildes y resilientes que hacen al Ecuador y vencen por él.