Gobernar con y para la unidad nacional

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Gobernar con y para la unidad nacional

El triunfo de Lasso no fue tanto de él sino más de la democracia. Perdieron los sufridores, fanáticos, ayatolas, “trolles” y el jefe de la mafia. También Maduro, Ortega y Evo, amigos de los asaltantes del Estado y destructores de libertades ciudadanas. Su primer deber: reconocer que el 52,36 % no es por la unidad con el PSC (que solo dio 20 %) ni por el Tik Tok. Es producto de la “inteligencia ciudadana”, que no quiere que se repitan la delincuencia y asalto a los fondos públicos. Tampoco división, sabatinas y odio de clases. Queremos un país unido y para todos, en libertad y democracia, pero juzgando y sentenciando a los corruptos. Sin indultos de sapos.

Desde el 11 de abril líderes y asesores habrán tenido la elemental inteligencia sociopolítica para no engañarse. Aunque algunos ambiciosos no entiendan el cambio del país de hoy. Ya no queremos PhD expertos en dogmatizar y fragmentar al país. La mejor vacuna es unirnos en la diversidad. Ya vivimos 14 años de corruptelas y odios. Ahora reconstruyamos la sociedad con transparencia, con una política con ética y gobernantes que comprendan que son empleados nuestros.

Ecuador, en 1943-44, estuvo gobernada por la tiranía arroyista. Pero los líderes, partidos y organizaciones empresariales y sindicales, se unieron. Comprendieron que la patria que forjaron Rocafuerte, Olmedo, García Moreno, Alfaro, etc. no debía ir al abismo. Algo similar se produjo el domingo 11, los votos enmudecieron a los corruptos. Aunque surgió la hipocresía de reconciliación del odiador y los prófugos de Bélgica, México, Argentina, etc.

La única visión de unidad es la de convergencia y concentración nacional, de la que deben llenarse Lasso y aliados. Unir a diferentes partidos, líderes y organizaciones. Solo con unidad salimos del desastre y corrupción que han dejado el correísmo y la pandemia. Hoy la tarea más importante es pensar en unidad, gobernar con unidad y fortalecer la democracia con unidad y más unidad. El correísmo y el COVID, que son la misma cosa, quieren un país dividido. Quienes amamos al Ecuador lo queremos unido. Lo necesitamos por nuestros hijos, nietos y el porvenir. Trabajemos por eso. Usted tiene una delicada tarea, señor Lasso y nosotros también: unidad y unidad.