SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

El candidato que necesitamos

El candidato que tenga la audacia de pedirnos un voto debería poseer estos requisitos, por lo menos: primero, honestidad a prueba de SRI

Creado:

Actualizado:

En épocas de elecciones se repiten conductas para sentir que nos preparamos bien. Las clases dirigentes aceitan sus contactos para estar cerca de quienes tengan chances de triunfo; los medios reciclan temas que agotaron en la elección pasada; y los políticos afilan uñas, tensan gargantas y arman listas de candidatos mezclando don nadies con figuretis, en ambos casos con los requisitos que más los cotizan: maestrías que no les sirven para nada y una profunda vocación de chupamedias.

Como parte del menú, sesudos analistas nos dicen cuál es el perfil del candidato ideal y qué debe hacer para desayunarse al grueso de votantes, pero el diagnóstico nunca incluye contarnos cuándo, dónde, cómo o a cuántos consultaron para dar con el perfil bendito.

Al líder que esta vez necesitamos lo han definido así en las radios: decidido, carismático, enérgico. Y como venimos de un señor en silla de ruedas y otro que precisa de muletas, se agrega una vitalidad de roble. Que no tenga aura de negociador, además, sino pinta de patear al perro. Y mejor si entra al ruedo blandiendo la vara mágica que nos librará de los narcos. Y ya está.

Los politólogos y publicistas en cada elección hacen lo mismo: son capaces de vender por igual un jabón o una guerra, como bien decía Galeano. ¿Alguna vez tendrán la honestidad profesional mí-ni-ma para decirnos no lo que quieren los dueños del poder, sino lo que el país necesita?

Discrepo con ellos. El candidato o candidata que tenga la audacia de pedirnos un voto debería poseer estos requisitos, por lo menos: primero, honestidad a prueba de SRI y de su familia, porque alguien que no pague impuestos no debería ni vernos a la cara; y de ñaños, cognados y agnados corruptos estamos hasta las narices. Segundo, humildad, para entender que es mortal y que se lo elige por un período específico y no por la eternidad. Alguien que entiende eso es, para mí, un sabio. Y tercero, la valentía de una madre cuando defiende a un hijo. Porque para arreglar este país hay que vencer no a una, sino a varias mafias. Y a esas no les ganan los que solo son buenos y honestos.

Ese es mi candidato. Para empezar.

tracking