Columnas

Es posible

De alguna manera debemos esforzarnos por llevar a todos a la misma línea de partida; este es un ejemplo de que es posible.

En septiembre de 2016 escribí en esta columna la importancia que tiene para el sistema universitario norteamericano el concepto de fondos dotales. Gran parte de la investigación que realizan las universidades y la posibilidad de que jóvenes con limitados recursos puedan acceder a educación universitaria, descansa en ese concepto.

Por ironías de la vida, cuatro años después, en septiembre pasado, la doctora Cecilia Paredes, rectora de la Espol, tuvo la amabilidad de llamarme para pensar en la posibilidad de darle vida al concepto. Unos días después, con información en la mano, me comentó que uno de cada diez jóvenes que son admitidos para cursar sus estudios en esa prestigiosa universidad están en riesgo inminente de interrumpir sus estudios debido a la imposibilidad de cubrir gastos básicos, aún considerando que la educación es gratuita. Necesidades tan elementales como pagar su transporte o aspirar a alimentarse dignamente, son lejanas para algunos. Hay jóvenes que no pueden pagar una medicina si llegan a enfermarse, o qué decir de disponer de una computadora personal para su educación. Hay muchos estudiantes que provienen de diversas ciudades del país, y del campo también, y que no pueden pagar una habitación o conexión a internet. Las historias que conocí pueden romper cualquier templanza, como aquella de un chico que venía de Esmeraldas, hijo de un hombre que no sabía leer y una madre que no terminó su escuela. Él se propuso dar vuelta a su destino y fue admitido a estudiar en la Espol. Con lágrimas expresaba que ya no le importaba no tener dinero para comer, sino no poder pagar las medicinas para la gastritis por no poder alimentarse.

La doctora Paredes y su equipo de la Espol, con la ayuda de un grupo de exalumnos y empresarios comprometidos, le han dado vida al sueño. Se constituirá un fondo dotal, debidamente administrado por una fiduciaria de primer nivel, y con normas de buen gobierno corporativo para preservarse en el tiempo.

De alguna manera debemos esforzarnos por llevar a todos a la misma línea de partida; este es un ejemplo de que es posible.