Columnas

“Muéranse”

Todas las tribus primitivas tenían el “consejo de ancianos”, quienes eran los encargados de guiar, aconsejar y orientar a los jóvenes, estableciendo las pautas para la marcha adecuada de la tribu o comunidad.

Jamás pensé escuchar que las personas de edad deben morirse para que el Estado no tenga que pagar sus pensiones ni subvencionar sus gastos médicos, ya que esto gravita sobre los presupuestos estatales afectando la economía nacional.

Shinzo Abe, ex primer ministro del Japón dijo: “Yo me despertaría sintiéndome mal, sabiendo que todo mi tratamiento está siendo pagado por el Gobierno”, añadiendo que “el problema no se resolverá a menos que ustedes -los ancianos- se den prisa en morir”.

Pero este ‘lapsus brutus’ es compartido por Kissinger, que afirma que mucha gente va a morir en el nuevo orden mundial, lo que dará origen a un mundo mejor para los que sobrevivan; o por Ted Turner, que dice que deberá reducirse la población mundial a 2.000 millones y las familias podrán tener 1 hijo por 100 años. Y Christine Lagarde no se queda atrás, al exclamar que los ancianos viven demasiado, lo cual es un riesgo para la economía mundial. El duque de Edimburgo desearía reencarnarse en un virus asesino para disminuir los niveles de la población humana.

A este comportamiento criminal, un muy apreciado amigo, Marcelo Dotti, lo bautizó como Geronticidio, ya que efectivamente, significa el asesinato de las personas de edad avanzada.

Todas las tribus primitivas tenían el “consejo de ancianos”, quienes eran los encargados de guiar, aconsejar y orientar a los jóvenes, estableciendo las pautas para la marcha adecuada de la tribu o comunidad.

El sentenciado, prófugo en Europa, con ínfulas geronticídicas, consiguió una retrograda para cancelar a los médicos maduros o de edad, descabezando la pirámide jerárquica hospitalaria, dejando a las instituciones de salud huérfanas de su valioso aporte y carentes de los puntales médicos que las sostenían, cual verdaderos formadores con su vasta e insustituible experiencia.

Shinzo Abe y su combo, híbridos provenientes de la unión de rata y vampiro, gracias a su origen partenogenético y al no haber tenido padres y tampoco abuelos o bisabuelos, se sienten con la libertad de vomitar en público al estilo Belcebú, denuestos en contra de los “viejos”.

Y sigo andando…