Columnas

El INH

Leí con detenimiento las declaraciones de la ministra de Salud en relación al Instituto Nacional de Higiene y Medicina Tropical Leopoldo Izquieta Pérez y me veo en la obligación de hacer algunas observaciones.

Con acertado criterio y conocimiento de causa, expresa la necesidad de fortalecer y repotenciar al instituto, con el propósito de que pueda convertirse en una unidad de referencia tecnológica en el campo de la salud a nivel de investigación, docencia, servicio y producción de biológicos, habiendo especificado su interés en cuanto a la elaboración de vacunas contra el coronavirus.

Lo primero a tomarse en cuenta es que no se puede programar nada en relación con tan querida y añorada institución guayaquileña y nacional, toda vez que al momento actual, legalmente no existe.

Refrescando su memoria, ella debe recordar que Rafael Correa mediante el fatídico Decreto 1290 de septiembre de 2012, lo hizo desaparecer dividiéndolo en dos instituciones: la Arcsa y el Inspi; de suerte, que para rehabilitar cualquier cosa respecto al instituto, primero se lo debe revivir, dejando insubsistente tan malhadado decreto. Los decretos de marras 1307 y 1344, ya fueron anulados con excelente criterio mediante el Decreto 66 del presidente Guillermo Lasso.

Una vez vuelto a la vida, se deberá hacer un minucioso diagnóstico de la entidad, para poder determinar con precisión los efectos de 9 años de paralización.

La ministra manifiesta: “queremos repotenciarlo para que en un futuro sea un centro de investigación y producción de vacunas”, debiendo recordarle que antes del cierre ya lo era, puesto que en 1983 impulsé la elaboración de vacuna DPT, que por primera vez exportamos a Centroamérica; se fabricaba la vacuna BCG liofilizada, que fue un éxito tecnológico; se elaboraba la vacuna antirrábica para uso humano, que fue calificada como una de las mejores del mundo; fabricábamos nuestro suero antiofídico autóctono; y estuvimos a punto de iniciar la elaboración de la vacuna Pentavalente, de la cual se hicieron tres pruebas antes de su cierre.

¡Reabrirlo sí, pero legalmente!

Y sigo andando…