Columnas

Humanismo

"... la actual sociedad interconectada en tiempo real, globalizada e informada, nos hace a los hombres mucho más cercanos, pero no siempre nos permite valorarnos como seres humanos"

Fernando Trias de Bes en su libro El vendedor del tiempo, manifiesta: “El sistema no debe tomar del individuo más tiempo que el justo y, a su vez, debe proporcionarle vías a la expresión del amor, del humanismo, de la espiritualidad, de la cooperación, de la solidaridad y la ayuda a los demás. El tiempo es un factor esencial de nuestra vida y un sistema que lo olvide está condenado al fracaso”.

El concepto de humanismo representa la valoración del ser humano, de la propia condición humana. Se refiere a una amplia gama de filosofías y perspectivas éticas que ponen énfasis en el valor y las acciones de los seres humanos, individual y colectivamente. Sin embargo, la actual sociedad interconectada en tiempo real, globalizada e informada, nos hace a los hombres mucho más cercanos, pero no siempre nos permite valorarnos como seres humanos; el individualismo está llenando todos los espacios, escasea el diálogo y la solidaridad es una excepción.

El papa Francisco en su última Carta Encíclica, “Fratelli Tutti ” (Hermanos Todos), sobre la amistad y la fraternidad social, nos envía un mensaje global de humanismo y amor, llamando a promover el bien moral, practicar la solidaridad y el diálogo para mantener la esperanza, rechazando el individualismo, que califica como un “cisma entre el individuo y la comunidad humana”; descalificando la esclavitud, la guerra, el populismo, la pena de muerte, y exigiendo la aplicación del trabajo digno, la ciudadanía plena que acaba con el concepto de minorías, los derechos humanos y esencialmente la fraternidad, libertad e igualdad.

Para hacer posible el desarrollo de nuestra comunidad y sea capaz de hacer realidad la fraternidad y la amistad social, se requieren políticas al servicio del verdadero bien común, que dirijan la acción del Estado, de sus objetivos y de las instituciones. Esta es la misión del próximo gobierno que elijamos: trabajar para lograr que nuestra sociedad se desarrolle bajo dichos principios y que luchemos por un mismo norte, pues como el Papa señala: “ya hemos tenido mucho tiempo de degradación moral, burlándonos de la ética, de la bondad, de la fe y de la honestidad”.