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Internista

La medicina de sub y superespecialistas ha ganado terreno y en algunos casos ha limitado el número de médicos clínicos disponibles, pero no por esto la Medicina Interna ha dejado de ser el punto de partida

Seguramente sir William Osler, de origen canadiense, autor inspirado de aforismos que perduran con vigencia hasta nuestros días y uno de los cuatro padres fundadores del hospital Johns Hopkins de Baltimore (Estados Unidos), no imaginó nunca que su figura médica iniciaría una de las especialidades más importantes de la medicina moderna: la Medicina Interna o también llamada Clínica Médica, encargada de la atención del paciente adulto. 

Personaje histórico, creador de las “residencias médicas”, fue un convencido de registrar toda particularidad científica que observaba en su practicara diaria; un estudioso del cuerpo humano y de sus enfermedades. De esta forma, tal como lo hace el pediatra con los niños, el internista o clínico lo hace con los adultos. 

Esta especialidad, que obliga a un amplio conocimiento científico para evaluar al paciente como un todo y no por partes, es el pilar fundamental de las subespecialidades que de ella derivan. De ella nace el ejercicio de la medicina al pie de la cama del enfermo, al escuchar su relato con atención, al examinarlo con prolijidad y llegar al diagnóstico acertado para ofrecer el tratamiento apropiado. 

Estas fueron las características que hicieron que Alfredo Valenzuela V., Juan Tanca M., Armando Pareja C., Jorge Luis Aúz, Julio Salem D., Osvaldo Barrera S., a Félix Chang S., Víctor H. Sicouret P., Alberto Morales, Nino Cassanello L., entre otros, se destacaran en nuestro medio. Ellos compartieron sus orígenes en el hospital de la ciudad, el Luis Vernaza, y en este o en el hospital Teodoro Maldonado Carbo o en clínicas privadas como la desaparecida Julián Coronel, brindaron sus conocimientos a los pacientes y los transmitieron a sus colaboradores y estudiantes universitarios, prolongando su influencia y proyectándose sobre nuestra comunidad.

La medicina de sub y superespecialistas ha ganado terreno y en algunos casos ha limitado el número de médicos clínicos disponibles, pero no por esto la Medicina Interna ha dejado de ser el punto de partida indispensable en la atención avanzada de salud. Mis días parcialmente dedicados a la terapia intensiva no han impedido que siga practicándola y tener el orgullo de poder ser, al igual que mi padre, un médico internista.