El trabajo todo lo vence

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El trabajo todo lo vence

Espero que logre rescatar el valor del agro y del campesino ecuatoriano, aplicando el secreto para el éxito: “El trabajo todo lo vence”, tal cual el lema de la escuela agrícola donde se graduó, el Zamorano

Uno seguramente no debería hablar de los seres que crecen con uno, pensarían que hay una inclinación a ver diferente a esa persona, ¿pero no somos los más cercanos lo que conocemos mejor y ofrecemos una perspectiva diferente?

Me ha tocado trabajar con él en casos legales que no hubiera aceptado nunca. Llama 10 veces mínimo cuando quiere algo. Me ha hecho probar productos cárnicos (lícitos, no de especies silvestres) que no compraría. Lo he visto visitar a enfermos y alegrarlos conversando en el MD Anderson de Houston, cuando él también lo estaba. Se lleva con todas las personas que conoce y se cruzan en su camino. Me ha dicho que un exministro de Agricultura es una buena persona, aún cuando sabe que el susodicho ordenó botar alimentos a las acequias y contaminar cuerpos de agua. Me ha visitado a lo largo de mi embarazo, tranquilizándome con que saldrá bien. Me ha enseñado cómo se hacía un conejo con los lazos de mis zapatos. Y ha sido tan generoso que he podido engreír sin limites a sus hijos, y soy madrina de una de ellos. Me dice “gorda” desde que tengo uso de razón, y es mi hermano mayor, Bernardo, el nuevo ministro de Agricultura y Ganadería. El que ama a la Dolorosa y dice que Dios está en las pequeñas cosas.

Si hay una persona que nació con amor al campo es él. Bañarse en el río Vinces, andar a caballo el día entero y por días, ir a los huertos de cacao, sobrevolar en época de inundaciones buscando personas en necesidad, y viendo también las culebras enroscadas en las copas de los árboles. Revisando diques rotos, plantaciones arrasadas. Reinvirtiendo y emprendiendo. Dándole cara a los invasores de tierras. Es que el campo no entiende de días feriados, ni fines de semana, Año Nuevo o Navidad, ni él tampoco; sobre todo sabiendo que al 2030 se espera que la demanda de alimentos crezca en un 35 %, lo cual exigirá mayores eficiencias.

Un ministerio como ese, con necesidades urgentes, de donde dependen vidas humanas; sectores agropecuarios productivos se pelean entre ellos; o una mala política arancelaria de importación pone en jaque en el corto plazo; etc., requería que alguien asuma con espíritu conciliador, técnico, empresarial y justo para todos los actores.

Su gran reto, aparte de prescindir del mal funcionario público, será implementar crédito y asociatividad, lidiar con precios oficiales y de insumos, apoyar al buen empresario y abordar soluciones innovadoras, como podría ser el ‘blockchain’ con contratos inteligentes para transparentar la trazabilidad del producto final de consumo interno o exportación. La información sería precisa en fecha de producción y quiénes son sus productores. Ya la empresa italiana Barilla lo utiliza para certificar la frescura de su albahaca, o el origen y calidad de sus materiales crudos. Ecuador puede ser el primer país que lo haga con su producción. Otros beneficios es que mejora el proceso de producción, como medir la temperatura de la tierra, uso de agroquímicos y fertilizantes, agua y condiciones climáticas.

Espero que logre rescatar el valor del agro y del campesino ecuatoriano, aplicando el secreto para el éxito: “El trabajo todo lo vence”, tal cual el lema de la escuela agrícola donde se graduó, el Zamorano.