Entre narcogenerales y Don Naza

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Entre narcogenerales y Don Naza

Cuando la sospecha y desconfianza se acrecientan en la sociedad por la fuerza pública, ello es un problema de Estado

Cuando la sospecha y desconfianza se acrecientan en la sociedad por la fuerza pública, ello es un problema de Estado. Aparatos armados que constitucionalmente tienen asignadas una serie de tareas, y solo cumplen algunas parcialmente según la población, y unas prebendas de las que no gozan otros organismos estatales. Coincidimos con Guillermo O’Donnell, analista argentino, que en 1993 (revista Nueva Sociedad) señaló que los procesos democratizadores inconclusos de los 80, exigidos por EE.UU., fueron negociados por los gobiernos militares (en Ecuador por un populismo militar-autoritario incorporante) con las élites y algunos grupos políticos, lo que produjo en la región “democratizaciones no institucionalizadas”. Una porción de ese Estado con fallas institucionales fue, y aún lo constituyen, las FF. AA. y la PP. NN, cuyos alineamientos en la burocracia, en sentido weberiano de la categoría, y en la administración pública, no han logrado articularse para impulsar la implantación y funcionamiento de un Estado democrático. Se registra discrecionalidad relativa y cierta autonomía en su accionar, que provocan debilitamiento de la autoridad y desobediencia a las leyes, como sucede ahora con la violencia social y el crimen organizado. A ello se agregan problemas estructurales y coyunturales que se han agudizado en las últimas décadas, como el incremento de pobreza y desigualdades sociales, crisis económico-financieras y fiscales, la pandemia de COVID, la aplicación del neoliberalismo y la invasión a Ucrania, que están afectando a nuestra economía y bienestar. Procedimientos oscuros, silencios administrativos y escasas transparencias sobre hechos ilegales de notoriedad están afectando a estas instituciones, pero sus mandos los niegan o invisibilizan, como robos de armas de los rastrillos y municiones de la fábrica Santa Bárbara, introducción de armamento de uso militar de contrabando, ausencia de protocolos para ascenso de generales en PP. NN., errores e incapacidades de la inteligencia militar y policial en la criminal crisis carcelaria y de proliferación del sicariato, explosión del radar de Montecristi, visitas y fugas de Don Naza al Ministerio de Defensa, etc.