Columnas

Día Internacional de la Educación

"Pasó inadvertido el Día Internacional de la Educación. Intento con el presente cañonazo llamar la atención sobre el tema"

Tal vez por ser un día recientemente instaurado por la ONU (2019) no ha cobrado todavía la relevancia que merece la celebración, cada 24 de enero, del Día Internacional de la Educación.

Siendo que en las campañas políticas, porque poco se sabe, se opina muy mezquinamente sobre lo social, es notable la ausencia en la que está por culminar del tema educación.

La pandemia destacó la importancia de tener un sistema nacional de salud bien organizado y al respecto se habló mucho y generalmente mal. Por suerte, esfuerzos como el cumplido por la Sociedad Ecuatoriana de Salud Pública, en la coyuntura del bicentenario de la Independencia de Guayaquil, luego de un exitoso congreso fue buscando adhesiones entre los candidatos y algunos de ellos evidenciaron un compromiso serio.

Así, en la campaña presidencial que está por concluir, el tema huérfano fue el de la educación.

Ello, cabe ser destacado en un día como el establecido, precisamente para poner en primer plano la permanente importancia del sector y, sobre todo, los desafíos que en escala planetaria siguen pendientes.

Vemos unos cuantos: a pesar de que todos parecen estar de acuerdo en este tema, aún hay muchas carencias y los datos hacen pensar que queda mucho trabajo por hacer para conseguir el acceso de todos a una educación de calidad.

En el mundo hay aproximadamente 258 millones de niños y jóvenes sin escolarizar. 617 millones de niños y adolescentes no saben leer ni tienen conocimientos básicos de matemáticas, lo mínimo para defenderse en la vida cotidiana.

En los países en desarrollo el 91 % de los niños se matriculan en la escuela, pero de ellos, 57 millones no asisten a clases.

África subsahariana tiene el récord de niños sin escolarizar. Los conflictos y guerras impiden que asistan al colegio.

Los niños refugiados tampoco pueden asistir, alcanzando la cifra de 4 millones.

La pandemia, como bien se sabe, también ha hecho lo suyo en Ecuador, y el día de hoy debería dedicarse a reflexionar sobre COVID-19 y educación, y cómo restaurar y revitalizar la educación de la generación COVID-19. ¡Ojalá!