Columnas

Nuevos paradigmas urbanos

"La crisis generada por la pandemia del coronavirus puede ser entendida también como una oportunidad para dar lugar a cambios"

La crisis generada por la pandemia del coronavirus puede ser entendida también como una oportunidad para dar lugar a cambios o acelerar aquellos cuya implementación era inevitable, entre ellos los de reorientar el futuro de las ciudades a partir de nuevos paradigmas urbanos que definan su planificación y desarrollo:

Ciudad dispersa vs. ciudad compacta: avalada por las ideas de modernidad, el modelo de ciudad dispersa, es decir aquella de baja densidad con urbanizaciones aisladas, conectadas por vías rápidas, con una enorme dependencia del vehículo privado, está seriamente cuestionado. No solo que requiere inmensas inversiones en infraestructura, ocupa cantidades ingentes de territorio y es caro de mantener, sino, como hemos estado viviendo, dificulta el acceso a los servicios y al abastecimiento. En contraparte, el modelo de ciudad compacta responde a un proceso histórico que refuerza el carácter barrial, reduce las inversiones y los desplazamientos y permite mejor acceso a los servicios, con una visión de integrar a los habitantes y no de segregación urbana.

Ciudad carrocentrista vs. ciudad para el ciudadano: el modelo de ciudad que tiene como eje al automóvil es insostenible. El eje de la planificación debe volver a ser el ciudadano y el desarrollo de mecanismos de movilidad sostenibles donde se potencie el transporte público no contaminante, la micromovilidad, las ciclovías seguras y el trasladarse a pie, para lo cual deberá replantearse la concepción de las vías, dando más espacio a las aceras y generando carriles exclusivos para las bicicletas.

Ciudad unicéntrica vs. ciudad policéntrica: se debe dar paso una ciudad pensada como un conjunto de barrios o con múltiples centralidades, en la que los servicios y las oportunidades para los habitantes estén a no más de quince minutos de distancia. Una ciudad policéntrica y de usos mixtos, con espacios públicos suficientes, cercanos y seguros. No es tan difícil soñar en una ciudad diferente, sintetizada en: menos asfalto, más espacio en las aceras, más áreas verdes, mejor transporte público y más bicicletas.