Columnas

“El peligro amarillo”

Después de haber derrotado a la lepra, a la fiebre amarilla, entre otros males que antes eran casi incurables, este virus viene a conmover al mundo...

Tal como lo decimos en el título del presente artículo, se está usando ahora el mismo calificativo que se usó en la Guerra Fría cuando la China surgía, bajo las órdenes de Mao, como una poderosa potencia comunista. En ese entonces, aliada a la Unión Soviética, enfrentaba a los gringos supercapitalistas, y aunque esta unión entró en la posguerra bajo el signo de la hoz y el martillo, se resquebrajó por conflictos ideológicos. Después la URSS terminó volviéndose país de libre empresa y China se sometió a un extraño sistema de marxismo capitalista.

Sin embargo, este “peligro amarillo” no se lo aplica al temor de que los de ojos rasgados nos invadan con sus ideas del paradójico color que resulte entre el rojo y el azul, sino por la presencia de una terrible epidemia que ha puesto a temblar no solo a los chinos sino al mundo entero, como lo es la del coronavirus, que en su tierra de origen lleva ya contabilizada una baja de más de trescientas víctimas mortales, a más de miles de personas infectadas que están en peligro de muerte. Vemos así que la conocida “patada china” queda tachuela, como se dice. Es que parece que el contagio de tal virus puede darse no solo a través del contacto de una persona sino también por medio de una proximidad peligrosa. Y sucedió que a un ciudadano chino que decidió venir al Ecuador, al llegar, el mal adquirido en su país se le reveló con sus peores síntomas. Por lo que ese pánico también nos invade y las autoridades de salud están implementando las más desesperadas medidas del caso para evitar la llegada del coronavirus, aunque muchos se han quejado de que en los aeropuertos del país sus empleados y funcionarios no le han dado celosa y justa respuesta a estas disposiciones preventivas. Y este pánico se revela, además, por el hecho de que los chifas han sufrido una notable disminución de su clientela solo por el hecho de tener dichos lugares un nombre oriental.

Después de haber derrotado a la lepra, a la fiebre amarilla, a la tuberculosis, entre otros males que antes eran casi incurables, este virus viene a conmover al mundo, convirtiéndose así los chinos en seres que revisten cierto peligro y a los que se supone que momentáneamente hay que evitar.