Columnas

Histeria colectiva

'En ninguna medida se ha dispuesto el que no se vaya a trabajar. Ahora más que nunca el país necesita producir'.

La histeria colectiva empezó. Los alarmistas desbordan su oscura creatividad con mensajes de voz, fotos, videos y todo tipo de material que refuerce su intención de causar terror para volcarlo en las redes sociales sin reparo. La información falsa tiene un efecto más nocivo que el mismo virus, porque causa caos y mueve multitudes, creando la fórmula perfecta para potenciar su dispersión.

Hasta el momento no hay cierre de provincias, no hay cierre de cantones, no hay toque de queda en el Ecuador. Por supuesto que la situación es de cuidado, se deben tomar las precauciones necesarias para evitar los contagios y el crecimiento de casos, pero de ahí a enfilar en tropel a las perchas de los supermercados y arrasar con cualquier producto que a criterio de los histéricos necesitarán para vivir un posible encierro, es inaceptable. Todas esas hordas arrasadoras de perchas, lo único que lograron es elevar la posibilidad de contagio entre ellos, al haberse apelotonado exponiendo innecesariamente su salud.

Se deben revisar todas las recomendaciones de las autoridades pertinentes y respetarlas, esa es la manera de contribuir contra el contagio de esta pandemia.

La población económicamente activa es importante, así como los niños, los ancianos y grupos vulnerables, por ello hay que extremar medidas para cuidarlos.

En ninguna medida se ha dispuesto el que no se vaya a trabajar. Ahora más que nunca el país necesita producir.

El teletrabajo, que ahora se recomienda, no es ninguna novedad, siempre ha existido para aquellas actividades laborales que puedan realizarse fuera de las instalaciones del lugar donde se labora, con carácter no presencial, en jornadas ordinarias o especiales de trabajo.

Sin embargo, no todas las actividades económicas se pueden realizar de esta manera. Todas las medidas recomendadas no significan que estamos de vacaciones, no es huelga de brazos caídos, no es “dejar de producir”, es ser responsables y acatar las disposiciones de las autoridades. Es momento de cumplir con responsabilidad ante los connacionales y el país.