Columnas

Confinados y engañados

'A diferencia de lo que pasa en países del primer mundo, acá algunos tienen que decidir entre morirse de hambre o ser infectados con el virus'.

Confinados, aterrados y engañados, así estamos los ecuatorianos, pues las cifras que nos dan las autoridades no son las reales y así lo confirma el vicepresidente: “No tenemos cómo saber con exactitud cuántos pudieran estar contagiados”. No hay suficientes pruebas, mueren más de los que anuncian y nos siguen diciendo que lo peor está por venir. La magia de Disney se apagó y ya ningún camino conduce a Roma. Aquí, al soberano le mienten, pues todos sabemos que los muertos y contagiados, son más de lo que nos revelan. 

Entre todo este mar de calamidades, hasta hoy 31 de marzo, los empresarios tienen que pagar a sus trabajadores el sueldo y las utilidades; veremos cómo reaccionan las autoridades y qué medidas interponen para aplacar la ola de incumplimientos, en vista de la situación calamitosa de muchos negocios que han visto mermados y hasta desaparecidos sus ingresos. 

Respecto de los salarios, las autoridades han declarado que, “el trabajador tiene que comprender el no pago y deben llegar a un acuerdo”. ¡Pues no! Los trabajadores no están obligados a llegar a ningún acuerdo, recordemos que el estado de excepción suspende derechos, no faculta a la autoridad a actuar contraria a las normas constitucionales, y las remuneraciones de los trabajadores no pueden ser ni embargadas, ni suspendidas, ni disminuidas.

A diferencia de lo que pasa en países del primer mundo, acá algunos tienen que decidir entre morirse de hambre o ser infectados con el virus, pues el confinamiento implica no llevar a sus hogares esos pocos dólares que logran ganar a diario para alimentar a sus hijos, mientras algunos corruptos oportunistas tratan de pescar a río revuelto ofreciendo al IESS insumos con abultados sobreprecios. La Fiscalía debería saltarles al cuello de inmediato y procesarlos como corresponde. Las decisiones económicas y entrega de provisiones a los más necesitados, son urgentes para evitar saqueos, robos y desmanes que provendrán de la desesperación de no tener qué comer.

La consigna es salvar vidas, pero merecemos saber la verdad y la real evolución de la enfermedad.