No al inmovilismo

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No al inmovilismo

"Los avances tecnológicos de los que disponemos ahora nos deslumbran y nos sorprenden"

EL inmovilismo es una manifestación de incapacidad para superar diferencias de toda naturaleza. El mundo es cambiante, la realidad que nos circunda se transforma aceleradamente. Los avances tecnológicos de los que disponemos ahora nos deslumbran y nos sorprenden. Y la humanidad debe estar debidamente preparada para aceptar y acoplarse a lo que posteriormente va a a llegar, y que ya se anuncia como irreversible, a muy corto plazo.

Todos estos cambios los debemos tener presentes para que nuestra legislación, entre otros aspectos, sea consecuente con esta transformación. La pandemia que soporta la humanidad entera sirve para decir sin lugar a equivocación, que se ha operado un cambio en las relaciones humanas. El aislamiento obligado, el distanciamiento entre personas significan nuevas maneras de actuación, ya en lo personal, como en lo laboral y en lo social, Y esto no puede ser mirado con indiferencia.

Hay una juventud que no es como las juventudes de unas pocas décadas a esta parte. El joven de nuestros días piensa de manera diferente. Quiere ser un emprendedor, no un permanente empleado con un sueldo inamovible. Desea prosperar con su esfuerzo personal y con su capacitación coincidente con la realidad en la que se desenvuelve. Por eso hay que escucharlo y aceptar su pensamiento como positivo. No darle las espaldas porque eso es negativo. Los jóvenes de nuestros días tienen padres que desde su modesta condición de trabajadores honestos, los prepararon para que triunfen en la vida y se destaquen por su capacidad y por su emprendimiento. Es decir, les dieron raíces y alas. Por estas razones profundamente humanas no es aceptable que la Asamblea Nacional rechace el proyecto de ley que tiene entre otros propósitos la creación de empleo acorde con la realidad actual. La Asamblea debió haber propiciado un diálogo con todos los sectores sociales antes de pronunciarse como se pronunció. Pero decir no porque no, no es lo conveniente. ¿Hasta cuándo le encontraremos un pero a todo…?