SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

El punto ciego

La transformación de las ciudades no solo depende de decisiones técnicas de las autoridades sobre movilidad y urbanismo, también del compromiso ciudadano

Tal vez necesitemos cambiar de asiento, sentarnos en la acera de enfrente, mirar desde otra perspectiva y preguntarnos no sólo qué deberían hacer distinto los demás, sino también nosotros.

Tal vez necesitemos cambiar de asiento, sentarnos en la acera de enfrente, mirar desde otra perspectiva y preguntarnos no sólo qué deberían hacer distinto los demás, sino también nosotros.Archivo Expreso

Creado:

Actualizado:

Hay cosas que solo se ven cuando uno cambia de acera.

He vivido buena parte de mi vida profesional entre ciudades, carreteras, transporte, seguridad vial y gestión pública. Quizá por eso he aprendido a mirar la ciudad no como un conjunto de obras, sino como el escenario donde ocurre nuestra vida.

La forma en que caminamos, cruzamos una calle, esperamos un bus, llevamos a nuestros hijos al colegio, llegamos al trabajo o encontramos dónde sentarnos no es casual. Detrás de cada experiencia hay decisiones de planificación, diseño, construcción, mantenimiento y gestión. Algunas buenas. Otras no tanto. Muchas se vuelven visibles sólo cuando algo falla.

Ese es uno de nuestros puntos ciegos.

Nos hemos acostumbrado a reclamar -muchas veces con razón- por el tráfico, las aceras rotas, la inseguridad, el mal transporte, la obra mal hecha o la falta de planificación. Pero existe otro punto ciego del que hablamos menos: nuestra propia capacidad para cambiar el lugar donde vivimos.

Participación ciudadana y nueva perspectiva

Una mejor ciudad no depende solamente de un alcalde, prefecto, ministro o una institución. También necesita ciudadanos que pregunten, propongan, cuiden, participen y se organicen. Vecinos que no acepten que ‘siempre ha sido así’. Profesionales que pongan su conocimiento al servicio de soluciones. Jóvenes que cuestionen. Empresas que entiendan que también construyen ciudad con sus decisiones.

De eso quiero hablar aquí. De movilidad y ciudades, sí, pero también de gestión pública, de decisiones que parecen técnicas y terminan afectando nuestra vida cotidiana, y de aquellas cosas que dejamos fuera del espejo porque no nos tocan… todavía.

Tal vez necesitemos cambiar de asiento. Cruzar la calle y sentarnos un rato en la acera de enfrente. Mirar desde otra perspectiva y preguntarnos no sólo qué deberían hacer distinto los demás, sino qué podemos hacer distinto nosotros.

Las ciudades cambian cuando cambia la manera en que las miramos. Y también cuando dejamos de ser espectadores. Quizá el primer paso sea atrevernos a mirar y luego actuar, precisamente allí donde hasta ahora estaba nuestro punto ciego.

tracking