Tráileres y accidentes: el reclamo por una vía exclusiva para transporte pesado
Moradores denuncian el riesgo que representa el tránsito de vehículos de carga pesada por zonas residenciales y piden una vía exclusiva

El tránsito de vehículos de carga pesada por zonas residenciales genera preocupación por el riesgo de accidentes..
Nadie los detiene: vuelan como el viento, son los poderosos dueños de la vía y pasan con alevosía. Los barrios residenciales parecen para ellos simple tontería.
Menores y adultos tiemblan al ver esos monstruos de innumerables ruedas pasando a su lado. Invaden carriles, no respetan nada: ellos son los amos de la vía.
La gente vive alarmada y con el alma deshecha, pues el área poblada permanece bajo la sospecha de que el peligro acecha. De repente se escucha el estruendo: vienen choques en cadena porque el remolque se desprendió de la cabina y termina en otra esquina.
Comienza el caos, el tráfico se detiene y todo se atrasa: entradas a escuelas y colegios, sitios de trabajo, consultas médicas y demás actividades quedan de lado. Los causantes, si tienen suerte, huyen camuflados; si no, quedan muertos y despedazados.
Esto es un infierno impuesto en una vía otrora tranquila y de gran valía por su plusvalía. Son numerosas las ciudadelas llenas de residentes que buscaron paz, pero ahora el temor está presente y la desgracia se repite.
Esta es la ruta del tránsito pesado que lleva mercadería hacia un puerto, convirtiéndose en cómplice de una vorágine que a todos ha afectado.
Alcaldía y Prefectura, bajo cuestionamiento
Alcaldía y Prefectura no dicen ni pío; se lavan las manos ante el desafío de construir una carretera exclusiva para vehículos de carga pesada, cuya masa puede llegar a 18 toneladas vacíos y hasta 48 toneladas con carga.
Son una bomba de tiempo que deben soportar quienes viven en este sector hoy desamparado. Por su peso y tamaño, estos vehículos necesitan una carretera exclusiva para no seguir causando daños.
¡A un lado de la vía está la montaña! ¿Por qué no construyen la carretera bajo ella y terminan esta querella?
Pido al Gobierno central que intervenga urgentemente, porque esto no es una utopía: los accidentes ocurren de noche y de día.
No es posible que se dé más valor a la mercadería que transportan los tráileres que a la vida humana. Piensen que podría ser su propia familia la que padezca esta desgracia.
No miren de lejos el sufrimiento ajeno. Como dice el segundo mandamiento: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. ¡Esto es amor; lo contrario es egoísmo!
Myrna Jurado de Cobo