Cartas de lectores

“Los policías también tienen derechos”

“Todo individuo tiene derecho a la vida, la libertad y la seguridad” (declaración de DD. HH). La policía civil es una organización creada para mantener el equilibrio y la paz social, como ente previsor y represor, garantizando seguridad en la sociedad, evitando enfrentamientos, desenfrenos y demás altercados en manifestaciones públicas, en las ciudades, por grupos minoritarios dedicados a sembrar el caos, como las personas que piden la despenalización del aborto o las organizaciones de DD. HH. que se dedican a defender a criminales, ladrones, violadores, en vez de buscar una fuente de ingreso para mantener a sus familiares. Logran ingresar a cargos públicos (burócratas corruptos) y con sueldos de $ 2.000 a $ 5.000 han llegado a tener lujosos bienes inmuebles, aparte de joyas, autos último modelo; a viajar en cualquier momento al destino que elijan y a estar en los mejores restaurantes y espectáculos públicos mundiales. Llegaron a ser servidores públicos privilegiados por saber cuidar la espalda y ser leales a su amo, etc. Se han convertido de lumpen en millonarios, con licencia para huir de órdenes de detención y ser prófugos de la justicia. Los que no han salido del país, tienen grilletes y custodia policial, gracias a jueces corruptos que se aferran al poder; les falta la toga, para creerse los genios del Derecho, que tienen poder por sobre las leyes y la sociedad a pesar de haber sido sumisos durante 10 años, a las órdenes del dictador. También los policías tienen derechos. Se debe legislar a su favor, pues se exponen a diario a todo tipo de delincuentes, narcotraficantes, servidores públicos corruptos, bandas organizadas para el robo, violadores, asesinos, etc. Deben ser defendidos por las organizaciones de DD. HH. Los corruptos se creen por encima del bien y del mal y que nadie los puede tocar, después de que roban al Estado ecuatoriano y a sus ciudadanos, matan, violan, se dedican al narcotráfico y al contrabando, mientras los policías exponen sus vidas y las de sus familiares y no son reconocidos por la sociedad ni en las leyes.

Ab. Wilson Molina Borja